El recorrido de la ‘Bendición Solemne’ estuvo en los barrios más afectados por la violencia.

El kilómetro 17 de la vía al mar llegó el Obispo de Buenaventura, Monseñor Rubén Darío Jaramillo, a bordo de un carro del Cuerpo de Bomberos.

El agua bendita, la Biblia y la imagen del santo patrono de la ciudad, San Buenaventura, acompañaron a Monseñor desde el inicio del recorrido de la ‘Bendición Solemne’. La primera parada de la bendición fue el letrero ubicado a la entrada de la zona urbana del puerto: «Buenaventura puerta Grande de Colombia».

«En el nombre del padre, del hijo y del espíritu Santo, declaramos que todo aquel que ingrese a Buenaventura será para bendición de nuestra ciudad”, fueron las palabras de Monseñor mientras roseaba agua bendita sobre el letrero.

Con la fe y la esperanza de tener una Buenaventura en paz, el recorrido continuó su paso por la comuna 12, una de las zonas más conflictivas y donde la disputa del territorio entre las bandas delincuenciales ha generado homicidios selectivos.

«Que la paz de Dios mueva los corazones, los bendigo en el nombre del señor», pregonó el Obispo al ingreso al barrio Las Palmas de la comuna 12.

Los habitantes recibieron con fe la bendición, con la que esperan, haya un cambio espiritual en las personas que generan violencia.

“Las fronteras invisibles solo es posible derrotarlas en la medida en la que haya en la ciudad disponibilidad para Dios, recibimos con mucho amor esta bendición”, aseguró Roque Riascos, uno de los asistentes al recorrido.

Para el prelado, el agua bendita se convierte en un símbolo de amor por la ciudad y esperanza para las generaciones venideras.

La Bendición Solemne también estuvo en las comunas 10, 4, 3 y llegará hasta la Alcaldía de Buenaventura, ubicada en el centro, donde culminó la actividad con una oración por los dirigentes del puerto.

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