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Opinión Gabriel Meluk del título 15 del América de Cali – Fútbol Colombiano – Deportes

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Opinión Jorge Barraza sobre lo bueno y malo en el fútbol en el 2020 - Fútbol Internacional - Deportes


El diablo es puerco, reza el dicho. Quizás por eso le gusta el sufrimiento. Se deleita en él. Goza cuando hay gritos, martirio, tortura, llanto, aullidos desgarrados…

El infierno es su paraíso.

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Por eso el diablo americano relame esta estrella 15 que tenía clavada en su tridente desde hace una semana con un placer infinito: la logró en el año de la peste, de la pandemia del covid-19, sin público en las tribunas, después de haber perdido al técnico y a varios de los héroes que le dieron el título 14 hace apenas un año…
¡Así es como le gusta ganar al América: sufriendo!

Santa Fe puso a arder de la angustia en la paila del demonio al pueblo americano, que tenía su alma hipotecada en el título por la ventaja larga de 3 a 0 que logró en del primer partido de la final, en el Pascual Guerrero. Cuando terminó el primer tiempo, este domingo en El Campín, Santa Fe ganaba 2-0 como de la nada, con un par de goles que aparecieron entre el humo y olieron a azufre justo antes del descanso. El león bogotano fue eso, una fiera de fuerza, de meter la garra, de lucha, de empujar y arrinconar al América en sus 18, tirando mordiscos en centros hechos pelotazos y ollazos hasta que clavó los colmillos.

Primero en el minuto 39: córner, centro, Kevin Andrade se cae, se resbala y deja suelto al rival que custodia, Jeison Palacios, que levita como en una brujería de magia negra y con una pirueta, en media tijera abre la cuenta. El diablo empezaba a padecer.

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Luego, al minuto 48 del primer tiempo, en ese descuento alargado de segundos eternos que pasan lentos, espesos y pesados, Santa Fe curaba la segunda herida de las tres con las que llegó al partido definitivo con una definición exquisita de Fabián Sambueza, quien aprovechó la soledad en la que lo dejó Pablo Ortiz: se desplomó agarrándose la cabeza. Un minuto antes había recibido un puñetazo de su arquero, Joel Graterol, que lo conectó en su afán por rechazar uno de los repetidos centros santafereños.

América protestó, inútil, falta de juego limpio. El gol era y fue legal.

Quedaba todo un tiempo y la ventaja americana ya era mínima! Santa Fe creyó más que nunca que podía lograr una hazaña mítica, monumental, que no llegó.

Pero más supo el diablo que el león. Sudando, con el 2-0 al cuello, con sus hinchas al borde del infarto, adelantó las líneas y espantó con sus cachos al Santa Fe que seguía en su juego de correr, meter, luchar, pelear; de apostarle más a chocar, centrar y rebotar: tiró 22 centros, lanzó cinco tiros de esquina y solo pateó dos veces al arco… ¡Sus dos goles!
Pero ya saben que el demonio es travieso y que goza cuando hace sufrir. Ese es el pacto que tiene con sus hinchas, con sus fieles. Al minuto 57, en la jugada más hermosa y vistosa del partido, tras una combinación de pases de primera y movilidad en velocidad, Adrián Ramos estrello un latigazo en el horizontal. ¡Increíble! Seguro que el ‘patas’ sopló esa bola para que no entrara.

Además: (Juan Cruz Real, el entrenador que le ganó a la incredulidad).

Luego, en el minuto 75, Ramós cabeceó de espaldas, con la coronilla, una pelota que se iba a meter pegada a la raíz del palo izquierdo, pero el portero Leandro Castellanos la mandó al córner. Y a la salida de ese cobro de esquina, Duván Vergara disparó y otra vez, seguro, el diablo burlón lo desvió con su cola para hacer que la angustia siguiera.
Por eso sus hinchas padecieron como una condena esos 6 minutos eternos de descuento final, que fueron exagerados, pero que, obvio, confirmaron que América y sus hinchas saben que así, con sufrimiento, ganar es más sabroso. Es como si fueran más campeones así.

El diablo y sus hinchas tienta pactada una promesa de victoria, y al final reclaman los títulos que tienen en un contrato firmado con sangre. Así llegan los campeonatos con tortura y padecimientos dolorosos, algunos de ellos insoportables como esos 5 años, 11 meses y 10 días en los que descendieron al infierno de la Primera B. Por eso ahora repetir el título, a pesar de haber perdido el juego de anoche, es tan placentero.

América y su pueblo lo han hecho 15 veces y en esas 15 veces han sido un solo cuerpo, un solo espíritu de triunfo, gozo y angustia.

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Juan Cruz Real, el técnico que era odiado y ahora es adorado, Tulio Gómez, el dueño, Graterol, Arrieta, Torres, Andrade, Ortiz, Paz, Sánchez, Cabrera, Moreno, Ramos, Vergara, Ureña, Arias, Carrascal, Jaramillo, todos los demás y sus hinchas son un solo diablo de cachos, cola, pezuñas y 15 estrellas en el escudo…

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
En Twitter: @MelukLeCuenta

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