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Para el Manchester City es ahora o nunca en la Liga de Campeones (Opinión)

Para el Manchester City es ahora o nunca en la Liga de Campeones (Opinión)


Agosto 10, 2020 – 11:18 a. m.
Por:

Manuel Rodríguez – columnista invitado – El País

Zidane fue eliminado de la Champions por primera vez en su carrera como entrenador. En la previa de los octavos de final, el Madrid – City pintaba como el mejor duelo de los ocho cruces, y los dos juegos cumplieron las expectativas. La victoria de los de Guardiola el viernes significó la segunda eliminación consecutiva del Madrid en octavos de final, y es un paso enorme para el City hacia su objetivo más importante.

El Madrid no jugó un mal partido. Se está criticando injustamente a Zidane: se reclama que no planteó bien el juego, que le pasaron por encima, que el City no tuvo problemas y pudo golear. La realidad es que, antes del gol de Gabriel Jesús tras el segundo error de Varane, el equipo de Guardiola nunca estuvo tranquilo en el juego.

El empate de Benzema llenó el partido de tensión y metió un miedo helado a cada uno de los fanáticos del City, ya que el Madrid, si bien no era impecable, es un equipo extremadamente peligroso, y tiene una jerarquía descomunal. Aún sin jugar del todo bien, aún con un Hazard desaparecido, aún sin Ramos en la cancha, puso en aprietos al mayor candidato al título. Un gol merengue podía caer en cualquier momento, y hubiera forzado el alargue y complicado seriamente al City.

Lo cierto, sin embargo, es que el City sí fue superior. Tocó mejor la pelota, atacó con peligro, y presionó a la defensa madridista todo el partido, incomodándola siempre. Pero mal que bien, ganó por dos graves errores defensivos. En un punto del juego, empezando el segundo tiempo, el partido realmente estaba para cualquiera. Una serie que Guardiola seguramente pensó que tenía bastante controlada de pronto se le salió de las manos. Pudo ser una nueva eliminación, en octavos, y un nuevo fracaso en el torneo que se le exige ganar a Pep.

Sobre Varane, la idea no es pegarle cuando ya está en el suelo, y es más fácil criticar con el diario del lunes, pero lo cierto es que lleva tiempo siendo un defensor bastante normal. Toda la vida el entorno del Madrid lo ha vendido como el central maravilla, el heredero de Ramos, o el futuro mejor defensor del mundo. Evidentemente es bueno, pues si no, no llevaría tiempo jugando en este Madrid ni sería titular en la Francia campeona del mundial. Pero no es espectacular, y, más precisamente, se equivoca bastante. Es muy rápido, lo que se vuelve engañoso porque hace dar la impresión de que es impasable. Pero no es confiable. Tiende a cometer un error por partido, y los del viernes fueron particularmente graves, lo que los hizo más evidentes de lo normal.

Hay que hablar también de Hazard. No estuvo en el juego. Habrá tocado el balón cinco veces, y no tuvo influencia alguna. Este era el momento para ser importante. Para demostrar lo que vale. Y en cambio demostró que no hay rastro del jugador que era en el Chelsea— comandante en el ataque, peligroso, goleador.

Queda la inquietud de por qué no jugó Vinicius. Venía siendo de lo mejor del Madrid en el cierre de La Liga, y su velocidad y desequilibrio habrían sido armas ideales para atacar al City. Y sin embargo inició Rodrygo, que desde que llegó juega a no equivocarse, y estuvo Hazard, que, nuevamente, no ha dado la talla. Vinicius ni siquiera ingresó de cambio, incluso cuando su equipo lo necesitaba desesperadamente en el segundo tiempo. La única explicación sería que se tratase de alguna lesión.

Un dato interesante estuvo rondando las redes el fin de semana: el matrimonio Cristiano-Madrid alcanzó todas las semifinales de la Champions desde el 2010. Desde la salida del portugués a Italia, ni Cristiano ni el Madrid han podido alcanzar la misma instancia. Ni el club merengue ha podido reemplazarlo, ni Cristiano ha encontrado éxito fuera de la que será siempre su casa. Florentino no tiende a equivocarse mucho, pero esta vez la está pagando caro.

En fin. Avanzó el City a cuartos y todo indica que su Champions es esta. Es ahora o nunca. Debe ganar tres partidos para llevarse la orejona; no había estado tan cerca desde las semifinales del 2016, y da la sensación de que en el futuro cercano no volverá a estarlo. Además, enfrenta al Lyon, un rival que eliminó a una Juve pobre, pero que no deja de ser el equipo más débil de los ocho que quedan en el torneo. Serán dos semanas a muerte para Guardiola, al que se le agota el tiempo en Manchester. Serán a muerte para De Bruyne, que busca su premio al mejor jugador del año. Y serán a muerte para toda la plantilla ‘citizen’, que busca un título continental que se le ha hecho demasiado esquivo.

Primer escalón superado para Pep. Quedan tres. Se viene lo bueno.

@manrodllo



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