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Por qué las compañías de tecnología tratan de construir autos y siempre fracasan

Hace algunas décadas, los automóviles eran un conjunto de metales que, de algún modo u otro, se conjugaban para entregar a sus posibles compradores una herramienta que serviría para desplazarse sin complicaciones.

Con el paso del tiempo, los automóviles fueron evolucionando para volverse más refinados y, con ello, más tecnológicos en todos los sentidos. Siguiendo esta lógica, sería de esperarse que las compañías especializadas en el desarrollo de tecnología por décadas comiencen a dominar el mercado, pero no ha sido asi. 

Apple, Google, Samsung e incluso Dyson, una firma de electrodomésticos, han probado suerte en el segmento automotriz con un algunos conceptos, pero siempre terminan olvidados y opacados por los gigantes de la industria como Ford, General Motors o, más recientemente, Tesla

¿Por qué sucede esto? La historia se remonta hasta 1905, año en el que Westinghouse, una empresa dedicada a la manufactura de turbinas de vapor, decidió adentrarse en el reciente mundo de los autos. 

Con un prototipo nombrado Model 40, Westinghouse tenía una propuesta interesante a base de gasolina con el doble de potencia que el Ford Model T. Lamentablemente, el precio era elevado, ofreciéndose por 7,500 dólares, que al día de hoy se pueden traducir en 194 mil dólares. 

Lanzar un automóvil tan caro cuando es un concepto nuevo para la humanidad no fue la mejor idea, por lo que Westinghouse se vio en la necesidad de cancelar el proyecto, perdiendo mucho dinero en el desarrollo, pero no fue su único intento. 

En 1967 aparecieron de nuevo con el Marquette, un auto eléctrico con autonomía de 90 kilómetros por cada carga y una velocidad máxima de 46 kilómetros por hora. Este auto estaba adelantado a su época y, de nuevo, el precio elevado no le ayudó en nada.

Otro de los gigantes tecnológicos que probaron su suerte con los autos y fracasaron, de cierto modo, es Samsung. Hoy en día son reconocidos por sus dispositivos móviles, pantallas y computadoras, pero hace algunos años tenían la intención de lanzar un automóvil. 

En la década de los 90, Samsung vio una oportunidad y Kun Hee Lee, CEO de la compañia e hijo del fundador, decidió que darían luz verde a la construcción de su primer coche. Al notar que era más complicado de lo esperado, se pusieron en contacto con Nissan y, para 1995, habían fundado SMI (Samsung Motors Inc.) 

SMI comercializaría autos Nissan con su propio emblema en el cofre. Esta estrategia comenzó en 1998, año en el que la crisis financiera de Corea estaba en su tope, por lo que no fue una gran idea. 

En el primer año de operaciones, SMI perdió cerca de 192 millones de dólares y solo vendieron 45,000 unidades, la mayoría de ellas compradas por los propios empleados de la marca. 

En el año 2000, terminaron vendiendo la división de autos a Renault y para 2010 volvieron a probar suerte con una serie de vehículos eléctricos en corea, pero fueron opacados por las propuestas de KIA y Hyundai. 

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Otra de las empresas de tecnología más grandes del mundo, y de la historia, que trató de entrar a la industria automotriz es Google. Si bien han apoyado diversos proyectos de manejo autónomo, hubo una época en la que quisieron desarrollar su propio vehículo de este tipo. 

En 2012 compraron a la empresa 519 Systems quienes, financiados por Google, comenzaron con pruebas para un automóvil 100 por ciento autónomo que eventualmente buscarían comercializar para mejorar la seguridad en los caminos. 

De dicho proyecto no se supo más, pero al día de hoy Google ha comprado más de 170 empresas similares para seguir desarrollando tecnologías de manejo autónomo. Su proyecto más acercado a la realidad ha sido Firefly, revelado en 2014, pero no se dieron más detalles. 

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Recientemente se revivió la llama del famoso auto eléctrico de Apple, que ha estado en la mesa de conversación desde 2015, cuando se dio a conocer que la firma estadounidense se encontraba buscando invertir en su propia división de movilidad autónoma. 

Bajo el nombre código de Project Titan, Apple se reunió con varias empresas, entre ellas FCA, Mercedes-Daimler y BMW para explorar la posibilidad de desarrollar un automóvil en conjunto, pero ninguna tuvo éxito. 

Ante las dificultades, Apple decidió pausar su proyecto, pero ha retomado fuerza las últimas semanas gracias a una serie de pláticas de la firma tecnológica con Hyundai. No obstante, hay que recordar que Apple ya se encuentra en los autos mediante su sistema de infoentretenimiento. 

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Finalmente, Dyson es considerado como el mayor fracaso en la historia de las empresas de tecnología que quieren desarrollar su propio auto. La marca especializada en electrodomésticos de limpieza como aspiradoras, querían crear su propio auto eléctrico hace apenas unos años. 

Lo lograron, y era una propuesta sumamente atractiva. Se trataba de una SUV con 538 caballos de fuerza, espacio para 7 personas y rango de autonomía de casi 1,000 km por cada carga. 

Sin embargo, su costo de producción era sumamente elevado. Para construir una sola unidad, James Dyson tuvo que poner 500 millones de libras de su propia cuenta, por lo que no era un producto sustentable en términos financieros. 

Luego de la gran pérdida, Dyson canceló el proyecto y se dice que la tecnología sigue en venta al mejor postor. 



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