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¿Se debería retirar la estatua de Sebastián de Belalcázar en Cali?

¿Se debería retirar la estatua de Sebastián de Belalcázar en Cali?

Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

POR GERARDO QUINTERO TELLO
JEFE DE REDACCIÓN DE 90 MINUTOS

 

Las protestas contra el racismo tras el asesinato de George Floyd a manos de un policía en Mineápolis terminaron en el derribo de esculturas de personajes históricos como Cristobal Colón y Edward Colston. Estos actos se repitieron en ciudades como Richmond, Boston, Amberes, Bristol y hasta Barcelona. La ira popular tiró abajo imágenes de antiguos comerciantes negreros  y propietarios de esclavos así como de conquistadores y de colonizadores europeos de América y de África. Una tendencia que se inclina por el revisionismo histórico y que tuvo su primer episodio esta semana en Colombia, justamente en Popayán.

Comuneros de los pueblos indígenas Misak, Nasa y Pijao tumbaron el pasado miércoles la estatua del colonizador y esclavista Sebastián de Belalcázar, en Popayán, fundador de la Ciudad Blanca.

El hecho generó una ardua polémica pues para algunos se trata de un irrespeto a la memoria histórica de las ciudades, mientras que para otros es simplemente un ajuste de cuentas después de muchos años de abuso.

“El derrumbe está relacionado con la imposición violenta del modelo hispánico que se hizo en el nuevo mundo, lo verdaderamente difícil para todas estas sociedades con pasado colonial es que los excluidos de hace 500 años siguen siendo los excluidos del presente”, explica Gustavo Morales, director de la carrera de Ciencia Política Javeriana Cali.

Por su parte, la sicóloga y columnista Gloria Hurtado dice que es un error esta forma violenta como se ha atacó la escultura y considera que hay otros mecanismos para intentar buscar nuevas realidades o respuestas desde lo histórico y cultural.

“Es muy posible que en ese sitio no pueda ir la estatua de Belalcázar, porque tiene un significado simbólico para los indígenas y para ellos debería estar otra persona, que los representa a ellos, pero no es tumbando, se puede hablar, que se escuche”.

¿Reubicar la estatua?

En Cali la controversia apenas comienza a tener vuelo, el concejal Terry Hurtado fue el primero en plantear un debate acerca de la pertinencia de mantener en su actual lugar el monumento a Sebastián de Belalcázar, que acompaña a la ciudad desde 1937. La estatua del fundador de Cali se ubicó en el actual mirador del oeste de la ciudad para conmemorar los 400 años de Santiago de Cali y desde ese momento se convirtió en sitio de referencia turístico para propios y extraños.

“Lo que propongo no es tumbar la estatua de Belalcázar, sino trasladarla a un sitio que nos permita resignificar, contar toda la historia, no queremos ocultar la historia sino contar todo y hay una parte que está manchada de sangre que no nos han contado”, indicó Hurtado

El Concejal propone una espacio de conversación que permita buscar una nueva representación que permita incluir ancestralidades afros, indígenas, mestizas e hispánicas. “De esta manera podríamos proyectar lo que nos imaginamos como ciudad”.

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Otras opiniones.

Otros expertos consultados, sin embargo, se dividen frente a este revisionismo. El analista político Luis Felipe Barrera considera que es un error estos actos y mucho más cuando tienen una naturaleza violenta.

“Monumentos como el mirador de Belalcázar son emblemáticos para Cali, el mejor homenaje al pasado no es tumbar la estatua o reubicarla, sino, publicar más libros de historia sobre personajes emblemáticos, erigir nuevos monumentos destacando la grandeza de nuestro pasado indígena sin aplastar los monumentos vigentes de la caleñidad”, enfatizó Barrera.

Una mirada similar tiene Manuel Sevilla, Investigador en temáticas de patrimonio cultural y desarrollo, quien sostiene que “se trata de un símbolo de alto valor. Si hay otros sectores de la población que tienen lecturas distintas, lo cual es perfectamente posible y comprensible, la invitación es a presentar y hacer públicas sus lecturas alternas a través de canales y espacios institucionales”.

Por su parte, Alberto Silva, miembro de la Academia de Historia del Valle del Cauca, la sola posibilidad de hacer un debate sobre el futuro del monumento le parece un despropósito.

Vamos a tener que prepararnos si aceptamos esa ridiculez. Nos tenemos que preparar también, para tumbar todas las estatuas de Simón Bolívar, no solo en Colombia, sino en América. Bolívar mató esclavos y que levante la mano cualquier nación o grupo étnico que no haya sido genocida“, dijo Silva.

La sicóloga Gloria Hurtado considera que es hora de revisar situaciones, pero no a través de la agresión o tumbando monumentos. “Los tiempos han cambiado, la historia se hizo y en ese momento fue pertinente”-

El debate sigue.

Para el profesor Gustavo Morales no hay que temerle a traer el debate a la ciudad pues en la ciudad hay una amplia comunidad afro e indígena que convive en la capital del Valle y hay que escucharla. “No sé si la respuesta sea tumbar las estatuas como manera de reconciliarnos con nuestro pasado en unas sociedades con tanta diversidad étnica, o si más bien mejor hacemos un llamado a una reinterpretación de esos símbolos y a una búsqueda de reivindicación de quienes han sido silenciados”, subrayó Morales.

Los conceptos están sobre la mesa, el debate está abierto, sin embargo, en lo que todos coinciden es en la necesidad de buscar consensos y no acudir a la violencia para hablar son nuevos significados históricos. Vale la pena recordar que finalmente, borrando las huellas del pasado no se reforma el presente.

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