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ser jefas de prensa en un mundo dominado por hombres ser jefas de prensa en un mundo dominado por hombres

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ser jefas de prensa en un mundo dominado por hombres

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La pandemia del Covid-19 se llevó los dos trabajos en los que Lina Salcedo, comunicadora social y periodista de 29 años, se desempeñaba hasta inicios de 2020.

La pequeña empresa en la que Salcedo hacía consultoría organizacional desapareció y la ausencia de actividades deportivas hizo que Semáforo Deportivo, el medio de comunicación que creó junto a su novio y otros amigos periodistas, entrara en una profunda crisis.

Hasta junio, todo fue incertidumbre para Lina, cuando recibió una llamada que le confirmó que estaba en el proceso de selección para una importante empresa de la ciudad, de la que se reservaron el nombre por confidencialidad.

Poco después se le confirmó que era la nueva directora de comunicaciones del América de Cali, el equipo de sus amores. “No paraba de dar vueltas por toda la casa. Fue increíble, más porque me di cuenta que mi trabajo silencioso en el periodismo deportivo fue observado por una empresa tan importante”.

Hoy, Lina es una de las tres mujeres que se desempeñan en la jefatura de prensa en equipos profesionales del fútbol vallecaucano. La bogotana Ana Milena Romero, en el Deportivo Cali, y Magnolia Garcés, en Boca Juniors, son las otras dos.

Las tres, reconocidas en el gremio del periodismo deportivo por su cordialidad y su amplia colaboración para con la prensa, han afrontado retos distintos en sus labores actuales.

Ana Milena, con experiencia en las oficinas de prensa de Millonarios y la Federación Colombiana de Fútbol, encontró en el equipo azucarero la primera oportunidad de ser la cabeza de un grupo, donde tenía la obligación -y la posibilidad- de tomar decisiones importantes.

Inició su trabajo en el cuadro azucarero el 1 de marzo y solo dos semanas después la crisis sanitaria obligó a suspender la Liga colombiana. Así tuvo que verse las caras con una realidad abrumadora: tenía la misión de acercar al equipo a sus hinchas sin competencias de por medio.

Claramente costó, pues mientras se adaptaba a una nueva ciudad tuvo que afrontar los comentarios de aquellos quienes estaban convencidos que alguna mujer vallecaucana estaba mejor preparada para el puesto, sin contar a quienes creían que era mejor dar esa confianza a un hombre.

“Me escribían en mis redes sociales cosas como ‘rola, venís a robar al Cali’ y era difícil. Hoy en día es muy satisfactorio saber que la mayoría son mensajes de agradecimiento”, señala Ana Milena, graduada en la Universidad Javeriana de la capital del país.

Junto al equipo de mercadeo del club verdiblanco, Ana Milena diseñó un exitoso plan de manejo de redes sociales con la intención de mantener a la escuadra cercana al fanático y de mejorar la relación con la prensa.

Así, las redes azucareras fueron testigo de reuniones de grandes ídolos de su historia, varios jugadores de la plantilla actual fueron Community Manager por un día y mostraron cómo vivían el confinamiento, además de que la apuesta visual del equipo cambió.

Hoy, ante la positiva realidad que vive en su trabajo solo recalca que está “feliz y agradecida de estar aquí, realmente me llena de orgullo”. Por ahora, tiene un sueño pendiente: ser campeona con el Cali, como tuvo la oportunidad de serlo en su paso por el azul capitalino.

La situación de Magnolia en Boca Juniors de Cali es distinta a la de sus colegas. Si bien no cuenta con el flujo de solicitudes de prensa que acarrearía trabajar en un equipo más grande, tiene el nada despreciable desafío de conectar a su equipo, que regresó al profesionalismo en 2019, con la rica historia que dejó inconclusa en los años 50 del siglo XX.

A ‘Magno’, que había mostrado sus dotes en la reportería gráfica en sus antiguas labores en Tiempo del Hincha, Rincón del Deporte y Atlético F.C., le correspondió darle una identidad visual al equipo en sus redes sociales.

“El ritmo de trabajo aquí es tranquilo, así que lo asumo como una escuela para mí. Me corresponde ser muy proactiva y proponer cosas sin dejar de lado mi pasión que es la fotografía”.

A los jugadores del club boquense los identifica como sus amigos, por lo que parte de su trabajo es hacerlos sentir importantes para el club y los objetivos que se han planteado.

“A veces les tomo fotos que no publico en ningún lado y se las paso, para que tengan en su archivo personal. Me parece importante que reconozcan que pueden ser mis amigos sin que haya otros intereses de por medio, que es algo que le falta un poco entender a los futbolistas en Colombia”, acota Garcés.

Ahora, las postales de los grandes goles que ha marcado el golero Nelson Ramos con Boca llevan su sello, ese que espera seguir imprimiendo en momentos cruciales alrededor del fútbol, ese deporte que, como a Lina y Ana Milena, le robó el sueño desde pequeña, aunque otros quisieran convencerlas de que no era para ellas.

“Son los sueños que se alcanzan..”
Si bien tuvo la oportunidad de vivir desde adentro la estrella 15 del cuadro escarlata, Lina Salcedo recuerda ese como uno de los puntos más críticos de su trabajo.

“Las solicitudes en América habitualmente son muchas, pero en la semana de la final se multiplicaron. Eran casi 300 periodistas buscando a los jugadores y yo trataba de ayudarlos a todos, pero a veces es imposible”, reconoció Lina.

Más allá de que tiene una confianza plena en su trabajo, por esos días dudó mucho de sus capacidades y vio cómo el fantasma de aquellos que no la consideraban preparada para el puesto aparecía. “Sé que muchos cuando llegué, a pesar de mi experiencia, pensaron que no era apta. Lo más difícil fue adaptarme al día a día de un equipo como América, para el que necesitas al menos unas 27 horas al día para cumplir con todo (risas)”.

Ahora, Lina es consciente de que su trabajo habla por si solo y de que muchos viajes como los de Porto Alegre el año pasado por Copa Libertadores, se avecinan con los Diablos Rojos de sus amigos.

En su primer año en Millonarios, cuando trabajaba con el equipo profesional y el fútbol base, a Ana Romero le tocó vivir realidades paralelas en dos momentos cumbre.

El azul se llevó la estrella 15 en la final de diciembre ante Santa Fe y ella no pudo disfrutarlo como hubiera querido, pues algunos ‘hinchas’ cardenales le lanzaron un botellazo que le hizo una herida en su frente.
No obstante, eso no impidió que tras el pitazo final saliera “a saltar como loca”, en sus propias palabras.

Unos meses antes acompañó a un equipo de las categorías embajadoras a la Gothia Cup en Suecia.

Por las reglas del torneo solo podía comunicarse con el árbitro el DT del equipo y en inglés. La única que dominaba ese idioma era Romero, que terminó dirigiendo a los muchachos desde la línea. “Fue un poco, sin pensarlo, romper otro estereotipo, que es lo que nos toca constantemente en este mundo. Ojalá que nuestras experiencias les sirvan a otras mujeres para que cada vez se involucren más”.

Magno, por su parte, inmortalizó el gol de cabeza de Camilo Vargas a Millonarios, en el epílogo de un encuentro de Liga en 2019. Con eso se ganó, un par de días después, que su foto estuviera en portada de deportes de El País.

“Fue muy emocionante. No me hace sentir mejor que nadie, porque yo no compito por eso, pero es revalidar que haces muy bien tu trabajo”.

Coincide con Lina en que la mujer debe trabajar más, pero prefiere afrontarlo como un reto. Se siente agradecida por las personas con las que se ha cruzado en su vida laboral.

Para ella, el día de la mujer es similar al de su cumpleaños. Ese en el que se siente importante, que es capaz y en el que se valora su existencia.

Para Lina, es la oportunidad de agradecer a esas mujeres que alguna vez alzaron su voz y hoy la tienen a ella y a otras mujeres con la capacidad de decidir y de hacer lo que las apasiona.



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