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VIDEO: Gámbita, 76 años después de la muerte del maestro Luis A. Calvo

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Es domingo. Colombia vive el puente festivo de la raza. 4 niños escogen los hábitos que usarán en la procesión del Sínodo que recorrerá Gámbita, Santander en esta mañana soleada. 3 de los pequeños llegaron de las veredas donde viven en el bus de línea que los recoge a las 6 de la mañana. Uno de ellos reside en el sector urbano; es hijo de una empleada del servicio y de un hombre que trabaja en Barbosa. Colaboran en los oficios religiosos, pero no es seguro que vayan a abrazar los hábitos, aseguran.

Afuera, frente al templo de piedra, construido en 1788, está la escultura del hijo más ilustre del poblado, Luis Antonio Calvo, nacido en 1882. A un costado del parque, está la casa de ladrillo a la vista donde nació el maestro de los intermezzos. En la vivienda de dos plantas funciona la notaría única. En la fachada, hay una placa de Sayco que informa a los visitantes de la importancia del inmueble.

El único colegio del municipio también se llama Luis A. Calvo. Es una estructura antigua que debió ser remodelada hace varios meses, pero comenzó la pandemia y las obras nunca se iniciaron. El músico nació el 28 de agosto de 1882 en esta población de la provincia comunera. Murió el 22 de abril 1945 en el leprocomio de Agua de Dios, Cundinamarca.

En agostro pasado, la gobernación de Santander entregó al municipio las partituras de las obras más importantes de Calvo. Fueron 5 tomos con más de 70 piezas del maestro. Dídimo Romero, gestor cultural explica que los originales están en la Universidad de Antioquia.

A Gámbita se llega luego de recorrer la angosta vía nacional entre Bucaramanga y Suaita. Es la misma carretera que conecta a Santander con Boyacá y Bogotá. En Vado Real, hay un ramal que conduce hacia la tierra del maestro Calvo. Durante los primeros kilómetros, se observan las secuelas del invierno; hay varios deslizamientos de lodo y piedra. El estado de esa vía es lamentable. Cuando en Gámbita preguntamos las razones del abandono aseguran que ese primer tramo es responsabilidad de otro municipio.

Los gambiteños son santandereanos, pero tienen Boyacá a la mano. De hecho, sus fronteras son con municipios como Arcabuco, la tierra de las almojabas, Sotaquirá, Cómbita, Chitaraque, Togüi, Paipa y Duitama. El maestro Calvo tenía 9 años cuando su padre abandonó el hogar. Entonces, él, su mamá y Florinda, su hermana se fueron  vivir a Tunja donde el pequeño trabajó como mensajero en la tienda de Pedro León Gómez, el encargado de iniciarlo en la música.

En uno de los restaurantes de Gámbita, donde desayunan varios ciclistas, cuentan que el gobernador del departamento vecino, Ramiro Barragán viene a comer cuando visita su finca. «Llega con dos personas; no trae escoltas y podemos hablar con él», cuentan. En cambio, con Mauricio Aguilar Hurtado, el mandatario santandereano no han charlado de forman tan espontánea pues arriba con un séquito de unas 50 personas y toca pedir cita por anticipado, expresan.

De paso en el municipio hay varias excursiones de turistas. Son personas que llegan de Bucaramanga, Tunja y Bogotá. El municipio atrae por lugares como el Manto de la Virgen, una cascada en la carretera hacia Palermo; La Humera, otra caída de agua; el cañón de la Hondura y la cueva del Chocó. El hermano de un exalcalde también montó un hostal antes de llegar a Gámbita que ofrece alojamientos en glamping de lujo. Pasar la noche en una estructura que asemeja un iglú y que tienen jacuzzi cuesta $300 mil.

 

 

 

 

 

 

 

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