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VUELVE Y JUEGA

Ernesto Ramírez

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Tras de cotudo, con paperas, así se puede decir de la clavada que el gobierno de Iván Duque pretende hacer sobre todo a la clase media colombiana. Muchas familias de este sector de la población han visto como sus ingresos se vinieron al piso en este año largo de crisis económica generada por la pandemia. El presidente Duque y su propuesta de tercera reforma tributaria, quiere castigar aún más a estas personas que prácticamente son las que mueven la economía con sus trabajos y el poder de consumo.

Duque deja caer el mayor peso de esta reforma sobre los hombros de estas familias que verían cómo sus ingresos se desmejorarían a raíz de los nuevos tributos a los salarios, las pensiones de jubilación, el IVA del 19% en servicios públicos para los estratos 4, 5 y 6 y el aumento también del IVA para ciertos productos de la canasta familiar. Disfrazada con el nombre de “Ley de Solidaridad Sostenible”, se trata de una tercera reforma tributaria pero adornada con una frase bonita. Una propuesta del presidente Iván Duque para tapar el hueco fiscal y recoger el dinero, según él, para las ayudas sociales a los más pobres. ¿Pero quién ayuda a la clase media? Nadie. Parece estar condenada a ser a la que exprimen, exprimen y exprimen cuando a los gobiernos les dan por hacer sus famosas leyes tributarias.

Aproximadamente son 24 billones de pesos que se esperan recoger con esta nueva “Ley”. Se pretende que más personas paguen impuesto de renta y gradualmente ampliar el rango de ingreso mensual hasta que en el 2024 quienes ganen 2’500.000 quedarían obligados a pagar impuestos.

Se impondría también el impuesto del 10% a quienes ganen 10 millones de pesos o más al mes; supuestamente sería por dos años, pero ya sabemos cómo terminan los impuestos temporales en Colombia. Un ejemplo fue el 2 x mil para financiar la crisis económica de los años 1990s y evitar la quiebra de los bancos. En vez de ponerle fin, se le incrementó otro 2 x mil cuando el terremoto de Armenia para ayudar a la reconstrucción el Eje Cafetero. El 4 x mil, un impuesto que sería temporal, continúa vigente después de 25 años de creado.

De los peores esperpentos de esta propuesta de Duque está el gravamen a las pensiones de jubilación. No es justo que alguien que trabajó toda su vida, que pagó impuestos, que le hicieron retención en la fuente a sus salarios quincenales, vea ahora su mesada pensional disminuida por razón de esta reforma. Si bien es cierto que no afectará a las pensiones de uno o dos salarios mínimos, será un buen porcentaje de personas de la tercera edad a las que se les aplicaría este impuesto. ¿Y de qué sector social sería el grueso de afectados?, pues de la clase media.

Ahora el balón se encuentra del lado de los congresistas, quienes tienen la tarea de discutir esta nueva reforma tributaria. Se dice que por ser época preelectoral, posiblemente esta propuesta de Duque tenga un camino difícil en el Congreso. De todas formas, el presidente tiene mayorías en el poder legislativo y la mermelada está lista para “convencer” a los senadores y representantes a la cámara para que voten a favor de lo propuesto por el gobierno.

Por otro lado, quisiera dejar por aquí una pequeña reflexión sobre la pandemia y todas las restricciones que la gente ha tenido en este largo y extenuante año. El virus está ahí, no se ha ido, sigue haciendo de las suyas, pero también se ha convertido en una herramienta efectiva de control de los gobiernos para acrecentar el miedo y restringir derechos constitucionales como la protesta. En hora buena llega esta tercera reforma de Duque cuando también el país está enfrentado el tercer pico del Covid-19 y se obliga a la gente a volver a cuarentenas obligatorias. Voces de sectores sindicales que invitan a protestar contra esta nueva reforma tributaria, pero que encuentran la dura oposición de los gobiernos nacional y locales. Difícil decisión de quienes quieren hacer escuchar sus voces de protesta. O se quedan callados y dejan que los masacren con más impuestos, o se arriesgan a salir a las calles venciendo el miedo a la pandemia. Toda una bomba de tiempo que puede estallar en todo el país porque no sabemos cuánto más la gente aguantará este tipo de leyes tributarias. Siempre se abusa de la clase media porque es la que no protesta, la que se queda callada. Vamos a ver qué pasará en esta oportunidad.

Mucha gente desconfía del gobierno colombiano y piensa que más impuestos, es más dinero para seguir alimentando la corrupción y el robo de la plata que los colombianos tributan con tanto esfuerzo.

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