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LA ESPERANZA

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LA ESPERANZA
Imagen tomada de www.excelsior.com.mx

Dicen por ahí que La Esperanza es lo último que se pierde y creo que es verdad. Si hay algo que me ha hecho creer en un mejor futuro para Colombia, ha sido sin duda esa mágica palabra. Nunca la he perdido.

Creo que el primer momento en el que albergué esperanza fue cuando se dio vía libre a la Constituyente que elaboró la Constitución de 1991. Esperanza de una mejor nación, de una Constituyente pluripartidista donde tuvo mucho protagonismo representantes del recién desmovilizado M-19. Por primera vez, un grupo guerrillero desmovilizado tenía presencia en las urnas cambiando las balas por ideas.

El segundo momento esperanzador para mi fue la instalación de la mesa del Caguán. La verdad es que pensé que esa negociación entre el presidente de la época, Andrés Pastrana, y las Farc, iba a tener un buen término. Lastimosamente, Pastrana no supo administrar las negociaciones y todo terminó en un rotundo fracaso.

El tercer momento fue el sello del Acuerdo de Paz entre el presidente Juan Manuel Santos y las Farc en Cartagena de Indias. Después de varios años de negociaciones, por fin se vislumbraba luz al final del túnel. Lo que no esperábamos fue la reacción adversa al Acuerdo liderada por el expresidente Álvaro Uribe, quien terminó saboteando el resultado de las negociaciones. Era más importante para sus intereses personales oponerse a un acuerdo donde lo esencial era conocer la realidad del conflicto, del cual Uribe fue protagonista. El miedo a que se supiera la verdad ha sido su motosierra para tratar de descuartizar el Acuerdo de Paz.

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El cuarto momento fue el resultado de las elecciones de alcaldes del 2019. Un aire esperanzador se vivió en Bogotá, Medellín y otras poblaciones donde los políticos alternativos le ganaron a los candidatos respaldados por personajes como Uribe y otros políticos tradicionales. Pero bueno, todavía guardo esperanza que hagan buenas alcaldías y no alcaldadas.

El quinto momento es el resultado inesperado del Paro Nacional del 28 de abril. El despertar de muchos colombianos, pero sobre todo de la juventud que se empoderó de un discurso con mucho contenido político, así los jóvenes incialmente no se dieran cuenta. La Primera Línea me llenó de esperanza, mejor dicho, me sigue llenando de esperanza porque creo en el proceso que se empezó y pienso que sería grandioso que se concretara en las elecciones para Congreso de marzo del 2022. Un gran reto para los jóvenes. Es el momento de organizarse, de identificar líderes, de asesorarse por los pocos políticos honestos que existen en Colombia y de lanzar listas para Senado y Cámara. Esa es la esperanza que se tiene.

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También una esperanza en el colombiano que se ha sentido indignado, ultrajado, robado, engañado, desilusionado de toda la corrupción y podredumbre de la clase política tradicional colombiana en unión con mafiosos, narcos y empresarios corruptos. Tengo esperanza en ese ciudadano que hace parte de ese grueso de la población colombiana apta para votar, pero que no participa en los procesos democráticos. Esperanza en ese conciudadano que en esta oportunidad va a salir a dar su voto por una renovación del Congreso.

Y es que hay que entender que el gran cambio del país sólo será posible cuando elijamos un Congreso donde la mayoría de senadores y representantes se pongan la camiseta para trabajar por la gente y no por los grandes empresarios y latifundistas, unos congresistas que no tengan la práctica de la corrupción, que respeten el dinero público y que hagan inversión social. Necesitamos un país con dirigentes que les dé vergüenza la situación de pobreza de ese 42% de la población colombiana y donde muchos viven en condición de pobreza extrema en ranchos de lata y cartón. Esos cinturones de miseria de las ciudades colombianas y la situación de pobreza en el campo dejan muy mal parados a quienes nos han gobernado.

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Esa es la esperanza que no pierdo, la de un país mejor, la esperanza sembrada en los jóvenes, en la de gente consciente de su gran poder del voto, la de una Colombia dirigida por seres humanos y no por pícaros y delincuentes de cuello blanco. El domingo 13 de marzo del 2022 es el día de la esperanza, es el día de las elecciones para renovar el Congreso.

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York. Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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