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La polémica alrededor de la gestión del fallecido exiministro Andrés Uriel Gallego – Gobierno – Política

La polémica alrededor de la gestión del fallecido exiministro Andrés Uriel Gallego - Gobierno - Política


Miles de colombianos viajaron hasta el túnel de La Línea para ser los primeros en estrenar la obra y se encontraron con el busto de quien fuera uno de los funcionarios más leales al expresidente Álvaro Uribe Vélez: el exfallecido exministro de transporte, Andrés Uriel Gallego (Marinilla, 1950 – Medellín, 2014).

El busto tiene una placa que dice: “El ingeniero de los grandes proyectos y de la Colombia profunda”.

Simultáneamente, miles de lectores leían la columna dominical del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, en el diario EL TIEMPO, quien llega a la conclusión de que fue un “desastre”.

“Sé que corro el peligro de que me tilden de aguafiestas, pero en la inauguración del túnel de La Línea creo que hay poco que celebrar; sí, mucho que lamentar y muchas lecciones que aprender. En el conjunto de las grandes obras que se han desarrollado en el país, tal vez esta se lleva todos los premios: una obra mal planeada, mal diseñada, mal licitada, mal contratada y, por supuesto, mal ejecutada”, escribió Vargas Lleras.

“Ya en 1968, en el gobierno de Carlos Lleras, el entonces ministro de Obras Públicas, Bernardo Garcés, advirtió con mucho sentido que el túnel debía construirse en la base de la cordillera y no a 2.500 metros de altura. Cuán diferente hubiera sido este proyecto de haberse acogido este concepto técnico. Pero no. En la adjudicación del contrato solo contó el criterio económico. La obra se licitó, óigase bien, sin estudios ni diseños fase 3 y sin conocerse los resultados de la excavación del túnel piloto, por lo que ni siquiera se evaluaron los riesgos geológicos ni mucho menos las distintas modalidades contractuales. Solo importaba adjudicarlo rápido y al menor precio”, agregó.

“Y ahí tenemos las consecuencias: de un presupuesto de 629.000 millones de pesos pasamos a uno de 4.04 billones, a precios de hoy; de un plazo de 6,5 años pasamos a más de once años, y todavía falta bastante. Cómo pudo contratarse esta obra en la modalidad de precio global fijo, bajo la cual se entrega a los contratistas la totalidad de los recursos, en vez de haberla hecho por precios unitarios, pagando solo lo ejecutado y entregado y sin anticipos. Este pecado original fue cometido por quien ahora, desde una enorme placa con busto incluido, nos dará la bienvenida a la entrada del túnel, el fallecido exministro Andrés Uriel Gallego”, sentenció Vargas Lleras.

El exvicepresidente aseguró que «el gobierno Santos recibió este desastre» con un 1 % ejecutado y lo entregó en agosto de 2018 con un avance de más del 80 %, lo que incluía la construcción de viaductos en un 87 %, de los túneles cortos en un 80 % y de los revestimientos en un 67 %.

El busto en honor al exministro fue ordenada por el Gobierno de Iván Duque en agradecimiento a que él fue quien “inició la ejecución del túnel piloto” de “la obra más importante en la historia de la infraestructura en Colombia”, como se lee en la placa que lo acompaña.

Placa en honor a Andrés Uriel Gallego

Estos calificativos, sin embargo, tienen otra lectura. “La tapa de esta triste y descorazonadora historia es como para no creer: como ya dijimos, nos demoramos más de 50 años en tomar la decisión de adelantar este proyecto, para poder así ganar en competitividad, aproximando el centro industrial del país con el puerto de Buenaventura, reduciendo los costos del transporte y el flete, resulta que se contrata la ejecución del Túnel de la Línea en una sola dirección”, afirmó Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energía, exdirector de la Federación Nacional de Departamentos y miembro de Número de la Asociación Colombiana de Ciencias Económica.

“Tendremos que esperar otros 50 años para acometer la construcción del túnel de retorno. Increíble, pero cierto, 12 años después de su adjudicación, con un atraso en su entrega de 7 años y con un sobre costo de $2.536.000´000.000, se inaugura un túnel inconcluso todavía y lo que es más grave unidireccional”, añadió.

La discusión está abierta. Sin embargo, un hecho sí es concluyente. En Colombia a los puentes con los nombres, especialmente de los políticos, les es difícil calar entre la gente.

En efecto, no les ha ido bien a los gobiernos con los nombres de políticos o personajes para bautizar los túneles. En muchos casos, pesa más la voz del pueblo o la costumbre. Pasó con el puente Pumarejo en el Atlántico. Por medio de la Ley 25 de 1966 se bautizó como puente Laureano Gómez. Y va a pasar con el túnel de la Línea, que oficialmente se llama Túnel II Centenario Darío Echandía.

En los de la vía al Llano paso algo igual. Al túnel Argelino Durán se le conoce túnel de Boquerón, y el de Buenavista, oficialmente se llama Misael Pastrana Borrero. Entre Bogotá y Melgar está el túnel de Sumapaz, que en realidad se llama Guillermo León Valencia.

POLÍTICA

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