Home Colombia La Promesa Rota: María Consuelo, la mujer que sobrevivió a un ataque con ácido y ahora pide la eutanasia

La Promesa Rota: María Consuelo, la mujer que sobrevivió a un ataque con ácido y ahora pide la eutanasia

by Luisa Navia

A sus 67 años y tras haber sufrido 87 cirugías, esta mujer enfrenta una vida marcada por el dolor, la soledad y una promesa al Papa Francisco que el destino no le permitió cumplir.

La historia de María Consuelo Córdoba es un relato desgarrador de resistencia, fe y, finalmente, agotamiento. Originaria del Chocó, su vida cambió para siempre hace más de dos décadas cuando, según su testimonio, su entonces esposo le arrojó un recipiente lleno de ácido en el rostro y el cuerpo . Hoy, después de años de sufrimiento físico y una precaria situación económica en Bogotá, contempla la eutanasia como su única salida.

María Consuelo llegó a Bogotá desde Istmina, Chocó, en el año 2000 en busca de mejores oportunidades. Sin embargo, su decisión de quedarse en la capital para trabajar desencadenó la ira de su pareja . Una noche, el hombre llegó a su habitación y, sin mediar palabra, le lanzó el ácido que llevaba oculto en una caneca de aguardiente. “Dos veces me tiró toda esa caneca de ácido en la carita y parte del cuerpo. Aquí hasta el ombligo estoy quemada”, relató a Blu Radio .

El líquido corrosivo le causó quemaduras profundas en el rostro, cuello, pecho y espalda . Desde entonces, su vida ha sido un calvario de intervenciones médicas. Se ha sometido a 87 cirugías reconstructivas en un intento por recuperar algo de su antigua apariencia y funcionalidad . Pero los médicos le han dicho que ya no hay más procedimientos que puedan hacer para mejorar su situación .

Las secuelas físicas son devastadoras. Perdió un ojo, debe usar una venda en el rostro y tiene dos tubos en la nariz para poder respirar . Para desplazarse necesita un bastón y para protegerse del sol y las miradas utiliza una máscara artesanal que la cubre las 24 horas del día .

Su situación económica es igualmente precaria. Vive en una habitación alquilada en el barrio El Remanso, en Puente Aranda, por la que paga alrededor de 600.000 pesos mensuales . Para subsistir, se ve obligada a salir a las calles de Bogotá y a subirse a los buses de TransMilenio a pedir limosna, ya que la ausencia de una red familiar que la apoye en la capital ha profundizado su vulnerabilidad . Su hija vive en Suiza y su exesposo, según sabe, tiene una nueva familia en la costa .

En medio de este infierno, un encuentro con el Papa Francisco durante su visita a Colombia en 2017 le dio un respiro de esperanza. En aquel momento, ella ya contemplaba la eutanasia, pero el pontífice le pidió que no lo hiciera .

“¿Me prometes que no te vas a aplicar la inyección de la eutanasia?”, le preguntó el Papa, según recuerda María Consuelo. “Él me dijo que era una promesa de Dios y que Colombia me iba a ayudar para que me hiciera las cirugías que me hicieran falta”, relató la mujer .

Esa promesa la sostuvo durante años. Sin embargo, el apoyo que esperaba nunca llegó. Con el paso del tiempo, el dolor, la soledad y la precariedad se hicieron más pesados que la promesa hecha al Sumo Pontífice.

Cansada y exhausta, María Consuelo ha decidido retomar su petición. “Ya no quiero sufrir, ya quiero o que la vida me cambie o aplicarme la inyección”, manifestó con firmeza . Su principal deseo no es morir, sino encontrar ayuda que le permita vivir con tranquilidad y sin tener que mendigar para sobrevivir. Pero si esa ayuda no llega, la eutanasia se presenta como la única alternativa para poner fin a su agonía.

“No le tengo miedo a la muerte porque morir es vivir en Cristo Jesús”, expresó, reflejando la profunda fe que la ha acompañado en su calvario .

Tras la difusión de su caso, la EPS Capital Salud se pronunció para aclarar que María Consuelo cuenta con la autorización para la eutanasia desde hace cuatro años . La entidad aseguró que la decisión final recae enteramente en su voluntad y que la acompañarán “con respeto, humanidad y dignidad” .

Este pronunciamiento pone de manifiesto que la autorización médica ya existe. La decisión de hacerla efectiva o no depende únicamente de María Consuelo, quien ahora se enfrenta al dilema final: cumplir la promesa que le hizo al Papa o ejercer su derecho a una muerte digna, después de una vida que le fue arrebatada por la violencia.


Entradas relacionadas:

You may also like

Leave a Comment