En una operación de rescate exitosa, dos pescadores originarios de Panamá fueron hallados con vida después de permanecer siete días a la deriva en aguas del océano Pacífico, dentro de la jurisdicción marítima de Colombia. Los hombres, identificados como Ángel Asprilla y Moisés González, fueron rescatados el 27 de julio a 16 millas náuticas del corregimiento de Juanchaco, en el departamento del Valle del Cauca.
Según los reportes preliminares, la embarcación en la que viajaban los pescadores se hundió la noche del 20 de julio, dejándolos a merced del mar. Sin más recursos que sus chalecos salvavidas y un tanque de combustible vacío, los dos hombres enfrentaron condiciones extremas durante días, sin avistar ninguna embarcación en los primeros cuatro días de su odisea.
Aunque posteriormente al menos siete buques mercantes y costaneros pasaron cerca de ellos, ninguno logró detectar su presencia, lo que prolongó su angustiosa espera.
Finalmente, a las 15:26 horas del 27 de julio, el segundo oficial de un buque divisó a los náufragos y, tras una maniobra rápida, logró regresar para rescatarlos. Las autoridades marítimas estiman que las fuertes corrientes los arrastraron aproximadamente 300 millas náuticas desde el punto donde naufragaron hasta la zona donde fueron encontrados.
Tras el rescate, los pescadores fueron atendidos por las autoridades colombianas, quienes iniciaron los protocolos de asistencia humanitaria y verificación de identidad. Aunque presentaban signos de deshidratación, su condición fue reportada como estable, lo que fue considerado un verdadero milagro después de una semana expuestos a las inclemencias del mar.
Este caso ha llamado la atención sobre los riesgos que enfrentan los pescadores artesanales y la importancia de contar con sistemas de alerta temprana y rescate eficientes en alta mar. Las autoridades de ambos países coordinarán las investigaciones para determinar las causas del hundimiento y evitar futuros incidentes.
Mientras tanto, Ángel Asprilla y Moisés González se recuperan, agradecidos por haber sobrevivido a una experiencia que pudo haber terminado en tragedia.