La administración distrital fortalece su estrategia de transformación social mediante la dotación de implementos deportivos, buscando alejar a los adolescentes de la violencia y construir liderazgo.
En un movimiento que prioriza la inversión social sobre la confrontación, la Alcaldía Distrital de Buenaventura, a través de la Alcaldía Local Isla del Cascajal, dotó de uniformes, balones y elementos deportivos a más de 120 jóvenes y adolescentes, en el marco de una iniciativa que busca usar el deporte como herramienta fundamental para la transformación de vidas y el fortalecimiento del tejido social.
La entrega va más allá del aspecto material; es el símbolo de una apuesta clara por rescatar a las nuevas generaciones. La estrategia de la administración local se enfoca en utilizar la disciplina deportiva para forjar valores como el trabajo en equipo, la disciplina y la sana competencia, creando espacios seguros que alejen a los jóvenes de los riesgos de la violencia y los encaminen hacia un futuro con más oportunidades.
“Nos llena de alegría ver cómo impulsamos espacios que fortalecen la convivencia, el liderazgo y la esperanza en nuestros jóvenes”, expresó Jhon Janer Arboleda, alcalde local de Isla del Cascajal. Durante el acto de entrega, Arboleda destacó el compromiso y acompañamiento permanente de la alcaldesa distrital, Ligia del Carmen Córdoba Martínez, en estos procesos que impactan directamente la calidad de vida de la comunidad.
La mandataria distrital, por su parte, reafirmó su compromiso con la juventud en sus redes sociales, asegurando: “Juntos seguimos dotando a las escuelas con uniformes, balones y elementos deportivos, fortaleciendo los sueños de nuestros niños y jóvenes”.
Esta dotación se consolida como una herramienta clave para mantener la continuidad de los procesos de formación deportiva y elevar el nivel competitivo en diversas disciplinas. El objetivo final es claro: consolidar la visión de una Buenaventura más inclusiva, unida y en paz, donde el deporte sirva como un puente hacia la convivencia y el desarrollo humano.
La iniciativa representa un rayo de esperanza en el puerto, demostrando que con voluntad política y programas sociales concretos, es posible construir alternativas positivas y sembrar semillas de cambio en la juventud bonaverense.