La música tradicional de Colombia vistió de luto este fin de semana. Sonia Bazanta Vides, conocida en todo el mundo como Totó la Momposina, murió a los 85 años en la ciudad de Celaya, México, víctima de un infarto al miocardio. La noticia fue confirmada por su mánager, Carolina Gotok, y posteriormente oficializada por la familia de la artista mediante un comunicado, en el que detallaron que la cantante falleció rodeada de sus seres queridos.
Considerada una de las máximas exponentes del folclor del Caribe colombiano, Totó la Momposina dedicó más de siete décadas a preservar y llevar por todo el mundo los ritmos ancestrales de su tierra. Nacida en Talaigua, Bolívar, en el corazón de la región de La Mojana, su voz se convirtió en sinónimo de cumbia, bullerengue, mapalé y porro.
Su más reciente presentación de gran escala fue en el Festival Cordillera en 2022. Desde entonces, su salud había sido motivo de preocupación para sus seguidores, agravada por una afasia que la mantuvo alejada de los escenarios y la vida pública.
Según lo anunciado por su equipo de trabajo, el cuerpo de la artista será trasladado a Bogotá el próximo 27 de mayo. Allá se le rendirá un homenaje en compañía de familiares, amigos, seguidores y los Tambores de Totó, agrupación que fue su extensión musical por décadas. En el comunicado difundido por la familia, destacaron el impacto profundo que tuvo la cantante en la preservación y difusión de las tradiciones musicales colombianas, así como su incansable labor como embajadora de la cultura del país en escenarios internacionales.
Con su partida, Colombia pierde a una de las voces más representativas de su identidad cultural. Sin embargo, su legado —grabado en discos como La Candela Viva (1993) y Tambores y Cantos— seguirá siendo semilla para futuras generaciones de artistas y amantes de la música tradicional. Totó la Momposina no solo cantaba; contaba historias de río, resistencia y alegría. Su tambor seguirá sonando en cada rincón donde se baile cumbia.



