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LOS MEDIOS Y EL PARO

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LOS MEDIOS Y EL PARO | Noticias de Buenaventura, Colombia y el Mundo

Los medios de comunicación en Colombia han jugado un papel fundamental en el sostenimiento del sistema del estado. Los principales de ellos siempre estuvieron a cargo de familias adineradas y con poder político, de ahí que los principales periódicos representaban los históricos partidos tradicionales, Conservador y Liberal.

Por ejemplo, en Cali, el periódico El País ha defendido las banderas del conservatismo, mientras que por muchos años, el periódico El Tiempo se caracterizaba por ser fiel al partido Liberal, aunque ahora la cosa es diferente cuando su dueño es el banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien no defiende un partido político sino sus intereses económicos y a la clase política corrupta tradicional que es elegida gracias a sus aportes de dinero a las campañas de congresistas y presidencial. Un zorro astuto que sabe que esos políticos van a hacer leyes para favorecer sus bancos y empresas.

Desde hace 3 años cuando estuvimos en campaña electoral, los medios de comunicación comenzaron a verse más evidentes con la defensa de la institucionalidad, los partidos tradiciones, el sistema económico y todo lo que representara continuidad. Los principales noticieros de televisión y cadenas radiales, propiedad de poderosos empresarios, tuvieron un sesgo bastante evidente en la segunda vuelta de la elección presidencial con el candidato que representaba la continuidad del sistema colombiano. Iván Duque fue el consentido de estos periodistas; mientras que los directores de los medios muy hábilmente emprendieron una campaña de miedo con el coco Venezuela y vender la figura del candidato oponente, Gustavo Petro, como aquel personaje siniestro que iba a expropiar a la gente de sus fincas, apartamentos y casas y, de paso, convertiría al país en otra Venezuela. Era tanto el temor de la clase dirigente del país de un posible triunfo de un candidato de izquierda, que pusieron toda la maquinaria de los medios para desacreditar a Petro y exaltar al candidato que había impuesto Álvaro Uribe.

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Con el Paro Nacional que lleva más de un mes ha pasado exactamente igual. Los medios de comunicación se han dedicado a desacreditar la protesta social llenando sus noticieros de radio y televisión con información de los hechos vandálicos. Por ejemplo, los noticieros de radio y televisión hicieron mucho énfasis sobre el incendio del Palacio de Justicia de Tuluá provocado por unos delincuentes, dedicando entrevistas y gran parte del tiempo a este hecho. Sin embargo, el mismo día de la revuelta en Tuluá, fue asesinado un joven universitario, pero esta noticia no tuvo el despliegue que sí le dieron al incendio, todo para desacreditar y casi justificar la muerte de este estudiante. El pasado jueves, el Fiscal General de la nación, el señor Barbosa, da una declaración al país desde Tuluá diciendo que había 3 capturas de algunos de los vándalos que incendiaron el Palacio de Justicia. ¿Y del hallazgo del responsable del asesinato del joven estudiante?. Nada, ni siquiera lo mencionó. Este es un ejemplo de la poca importancia que el establecimiento oficial colombiano le ha dado a las muertes de jóvenes en lo que va del mes de protestas.

El otro ejemplo fue la reciente Marcha del Silencio que se hizo en Cali, la cual contó con toda la promoción y despliegue de los medios de comunicación. Directores de noticieros nacionales y presentadores llegaron desde Bogotá para hacer la cobertura de una marcha que sólo tuvo la participación de unas 300 personas. Los medios hablaron de marcha multitudinaria de miles de caleños. Hicieron tomas para los noticieros de televisión con planos estratégicos para aparentar una gran multitud de gente; mientras que el periódico El País saca en primera página una fotografía gigante de esta marcha en un plano cerrado para aparentar multitud, miles, como se le dijo al país. En los noticieros se alcanzaban a ver carteles dando las gracias a la Policía Nacional y al Ejército. Esta marcha generó muchas dudas sobre quiénes fueron realmente sus organizadores, pues se hablaba de un grupo de ciudadanos del común preocupados por la situación de Cali. Creo que difícilmente unos simples ciudadanos tuvieran el poder de convocatoria para hacer desplazar a la ciudad todos estos medios nacionales.

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Algunos nos hemos podido informar con más veracidad viendo reportajes de medios extranjeros, los cuales no tienen el sesgo de los medios colombianos con sus noticieros y periódicos que se dedican a defender los intereses económicos de sus dueños y de todo el establecimiento del país.

Y es que los directores de los noticieros televisivos, radiales y periódicos se limitan a hacerle eco al gobierno de Duque, quien pretende seguir sembrando miedo con la pandemia. Por más de una año se mantuvo a la gente cautiva y asustada con los reportes diarios de contagios y fallecimientos. Y no era para menos, Colombia tenía que tomar las medidas de cuarentena porque su infraestructura hospitalaria es mala y se quería evitar la muerte de la gente en las puertas de los hospitales ante una saturación de ocupación de camas y UCIs. Pero la gente prefirió tirarse a las calles después del estallido del 28 de abril, dejando a un lado el temor al Covid-19, al fin de cuentas, nos tendremos que acostumbrar a convivir con él. En las últimas semanas los medios se han concentrado a hablar del incremento de contagios y, “con mucha preocupación”, le achacan la culpa de ese aumento a los organizadores del Paro por insistir en las marchas, plantones y protestas. Lo que no se le dice a la gente es que el número de pruebas también las han elevado, esto quiere decir que a mayor cantidad de muestras es lógico que haya más gente positiva. Simplemente doy algunas estadísticas del Instituto Nacional de Salud: el pasado 20 de mayo se hicieron 71.390 pruebas con 16.086 personas positivas; el 24 de mayo se tomaron 40.936 muestras y resultaron 16.977 casos positivos para Covid-19; mientras que el 26 de mayo se hicieron 97.870 exámenes, un aumento significativo, para arrojar la cifra más alta en todo lo que iba de pandemia con 23.487 resultados positivos; y al día siguiente, el 27 de mayo, se volvieron a aumentar el número de muestras a 104.269, la mayor cantidad de exámenes tomados hasta esa fecha y, por supuesto, la cantidad de ciudadanos positivos aumentó a 25.092, récord de pruebas y de infectados hasta ese momento. Los medios no hablan de esa lógica de a mayores muestras, más resultados positivos, pero sí se dedican a sembrar miedo, a seguir el guión del gobierno nacional de poner al Covid-19 como el coco, atemorizando a los colombianos que si el Paro continúa habrá más gente afectada por el virus, echándole la responsabilidad al Comité Nacional del Paro, en vez de hacerse un análisis de todo lo que pudo hacer el gobierno de Duque para evitar ese estallido social que ha tenido a la gente en las calles por más de un mes.

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COLILLAS: Los quiero invitar a que vean el siguiente video, toma sólo un minuto, lo realizó mi sobrina Jennifer Ramírez haciendo una comparación de las portadas del diario El País donde se silencia la protesta social y las marchas, pero se saca en primera página una gran fotografía de la marcha del silencio del pasado martes convocada por “la gente de bien”.

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York. Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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