– En su primer discurso como presidente de la República, Abelardo De la Espriella anunció un cambio radical en la política energética del país: autorizará el desarrollo del fracking bajo estrictos estándares técnicos y ambientales, una medida que, según el mandatario, es indispensable para fortalecer la seguridad energética y revertir el deterioro financiero de Ecopetrol .
El anuncio, realizado desde el Batallón Pichincha en Cali durante la ceremonia de investidura, marca un quiebre con la postura del Gobierno anterior y sitúa la exploración de hidrocarburos como uno de los ejes centrales de su administración .
El presidente fue enfático al diagnosticar la situación heredada. Afirmó que Ecopetrol, considerada la empresa más importante del país, “fue alevosamente depredada” en los últimos cuatro años, señalando una drástica caída en sus utilidades: de $32 billones en 2022 a solo $9 billones el año pasado . Esta pérdida, dijo, no solo afectó a la Nación, sino también a los miles de colombianos que invirtieron sus ahorros en la compañía.
“Recuperar Ecopetrol será una prioridad definitiva y absoluta de mi Gobierno”, sentenció De la Espriella, para quien la recuperación de la estatal pasa necesariamente por una reactivación agresiva de la exploración y producción de hidrocarburos .
El mandatario justificó su decisión de autorizar el fracturamiento hidráulico (fracking) en la crítica situación de las reservas energéticas del país. Según De la Espriella, Colombia no puede resignarse a tener “reservas probadas de petróleo para apenas unos años ni aceptar la caída de nuestra reserva de gas” .
En este contexto, anunció que su Gobierno impulsará una política firme de exploración y producción y confirmó que se permitirá, “bajo los más altos estándares técnicos y ambientales, el desarrollo del fracking responsable y sostenible” . El presidente aseguró que esta medida evitará “que continúe el empobrecimiento sistemático de nuestro país” y ayudará a garantizar el abastecimiento energético .
Aunque el anuncio del fracking ha generado críticas desde sectores ambientales, De la Espriella aclaró que su Gobierno mantiene el compromiso con la transición energética, aunque bajo una lógica diferente.
“Creo en la transición energética. Estoy convencido de que debemos avanzar hacia fuentes de energía cada vez más limpias, eficientes y diversificadas”, afirmó el mandatario. Sin embargo, subrayó que “esa transición debe construirse desde la fortaleza y no desde la debilidad; desde la autosuficiencia y no desde la dependencia” . Este enfoque busca combinar la explotación de recursos propios con el desarrollo progresivo de fuentes más limpias.
Además del fracking, el presidente anunció un paquete de medidas para enfrentar la amenaza de un racionamiento de energía, especialmente ante el inminente fenómeno de El Niño. De la Espriella señaló que recibió “un sistema energético en una situación crítica, con reservas insuficientes, proyectos fundamentales paralizados o retrasados y una demanda que crece a un ritmo superior a nuestra capacidad de generación” .
Para evitar apagones, instruyó “decisiones regulatorias y de inversión necesarias para recuperar el margen de seguridad, acelerar los proyectos estratégicos” y anunció que fortalecerá la generación térmica y protegerá los embalses .
El anuncio presidencial ha generado un inmediato debate. Mientras que gremios como Andesco han respaldado la política de soberanía energética del presidente y su apuesta por el fracking como herramienta para garantizar el abastecimiento , organizaciones ambientales y sectores de la oposición han manifestado su preocupación por los riesgos ecológicos y la falta de claridad sobre los estudios de impacto que sustentarían la viabilidad del “fracking sostenible” .
El futuro de la política energética colombiana queda así marcado por una apuesta audaz que busca equilibrar la urgencia económica y energética con el desafío de la sostenibilidad ambiental, una promesa de campaña que ahora enfrenta la prueba de la realidad.