El inicio del año 2026 llegó marcado por la tragedia y el dolor para al menos 14 familias en el departamento del Valle del Cauca. A pesar de las reiteradas campañas de prevención y los llamados de las autoridades, el uso indebido de pólvora durante las celebraciones de fin de año volvió a cobrar un alto precio en salud y seguridad.
Según el más reciente reporte del Observatorio de Información de Salud del Valle, entre la noche del 31 de diciembre de 2025 y la tarde del 1 de enero de 2026 se registraron 14 personas lesionadas por manipulación o exposición a artefactos pirotécnicos en 11 municipios del departamento (sin incluir la capital, Cali). Esta cifra representa un incremento de dos casos respecto al mismo periodo de la transición 2024-2025, evidenciando una persistencia peligrosa de esta problemática.

La situación es aún más alarmante al observar el balance acumulado de la temporada en vigilancia. Hasta la fecha, se han contabilizado 63 casos de lesionados por pólvora, lo que supone un aumento de 23 casos frente a la temporada anterior. Uno de los datos más críticos es que, de este total, 22 víctimas son menores de edad, equivalentes al 34,92% de los afectados. Esta estadística subraya el grave riesgo al que siguen expuestos niños, niñas y adolescentes, ya sea por manipulación directa o por ser espectadores vulnerables.
El informe detalla la naturaleza de las lesiones, siendo las más frecuentes las quemaduras en miembros superiores (39 casos) e inferiores (7), así como en cara, cuello y cabeza (6). También se reportaron lesiones oculares (4), quemaduras en tronco y genitales (3), lesiones auditivas (2) y, de especial gravedad, 2 amputaciones en manos.
A nivel municipal, fuera de Cali, las localidades que concentran el mayor número de casos en la temporada son Buga y Buenaventura, con 11 lesionados cada una, seguidas de Tuluá con 10 casos. Estas cifras destacan la necesidad de intensificar los esfuerzos de control, educación y concienciación en regiones específicas.
Las autoridades departamentales reiteran su llamado a la ciudadanía para celebrar de manera responsable, evitando por completo el uso de pólvora, especialmente en presencia de menores. Insisten en que la única forma de prevenir estas lesiones, que suelen dejar secuelas físicas y psicológicas permanentes, es optando por espectáculos pirotécnicos autorizados y manejados por profesionales.
El balance del inicio de 2026 es un recordatorio sombrío de que la tradición peligrosa con la pólvora continúa afectando vidas y ensombreciendo festividades que deberían estar llenas de alegría y esperanza.



