Buenaventura, Valle del Cauca. – El Hospital Luis Ablanque de la Plata, el principal centro asistencial del puerto más importante del Pacífico colombiano, se hunde en una crisis sin precedentes. Bajo una intervención de la Superintendencia Nacional de Salud (Supersalud) que la comunidad califica como fallida, la situación ha escalado a un punto crítico: los pacientes deben comprar desde jeringas hasta medicamentos vitales para poder recibir atención, en medio de un colapso financiero y asistencial que amenaza la vida de miles de personas.
Aunque la Supersalud asumió el control administrativo del hospital en 2022, personal médico y líderes comunitarios denuncian que el descalabro no solo persiste, sino que se ha profundizado. La intervención, lejos de sanear la institución, parece haberla sumido en un abandono aún más profundo, evidenciando una fractura sistémica que va más allá de la gestión.
La desesperación de la comunidad ha dirigido un llamado directo y contundente al Gobierno del presidente Gustavo Petro, a quien acusan de inacción frente a una emergencia humanitaria que se desarrolla a vista y paciencia de todos.
“El Gobierno Nacional se ha hecho el loco frente a esta situación. Necesitamos una intervención que no sea solo administrativa, sino que garantice la vida de la gente. Los pacientes de Buenaventura deben comprar hasta las jeringas para recibir atención”, exigieron portavoces de la comunidad, demandando que el Estado asuma el control total y efectivo del hospital.
Los reportes detallan una emergencia con varias aristas que convergen en el mismo drama:
- Falta Crítica de Insumos (2025): La escasez de elementos básicos como antibióticos, sueros y jeringas es tan extrema que, en abril de 2025, el personal de Pediatría se vio forzado a declarar un cese de actividades, atendiendo únicamente urgencias vitales como acto de protesta y supervivencia.
- Déficit Financiero Asfixiante (2025): El hospital arrastra una cartera vencida que supera los $50.000 millones. Esta deuda monstruosa impide cualquier plan de compra de insumos, mantenimiento o pago oportuno a los proveedores y al mismo personal médico, generando un círculo vicioso de insolvencia.
- Infraestructura en Ruinas: El deterioro físico del centro médico es palpable. Ascensores inoperativos obligan a pacientes y personal a subir y bajar por escaleras, comprometiendo la movilidad y la seguridad de quienes se encuentran en estado crítico.
La crisis del Luis Ablanque de la Plata no es un caso aislado; es el epicentro de un colapso que resuena en toda la red hospitalaria del litoral Pacífico. La falta de cumplimiento en los acuerdos de pago a médicos especialistas ha provocado una fuga de talento y la suspensión de servicios esenciales, dejando a una población históricamente vulnerada por la violencia y la pobreza, completamente desprotegida en su derecho fundamental a la salud.
Mientras la intervención de la Supersalud demuestra su ineficacia, el clamor en Buenaventura crece: exigen una solución real y urgente, que deje de poner en venta la salud y la vida de quienes dependen de un sistema público que se desmorona.




