En medio de la frondosa selva del Pacífico colombiano, entre ríos cristalinos y puentes naturales de madera, un sonido ancestral despertó la alegría de lugareños y visitantes. San Cipriano, ese paraíso escondido en el distrito de Buenaventura, se vistió de fiesta para celebrar la Marimba Santa, un evento que exaltó lo más profundo de la cultura del Pacífico.

Turistas nacionales e internacionales llegaron hasta este rincón de ensueño para dejarse envolver por la magia de la marimba de chonta, los tambores curtidos por el salitre y las voces que narran historias de río y mar. 🌊💚
Desde el primer golpe de tambora, el pueblo entendió que no era una celebración cualquiera. Cada rincón de San Cipriano se llenó de música, tradición y sonrisas. Grupos locales e invitados especiales hicieron vibrar la marimba —considerada patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO—.

El evento no solo fue fiesta, sino también una muestra de cómo el turismo bien entendido puede transformar territorios. Visitantes de Estados Unidos, Francia y México, así como de distintas regiones de Colombia, se maravillaron con la belleza natural del lugar: cascadas escondidas, el río San Cipriano con sus aguas transparentes y los tradicionales brujitos (vehículos improvisados sobre rieles) que conducen a esta maravilla selvática.

La Marimba Santa en San Cipriano confirmó lo que muchos ya saben: el Pacífico colombiano enamora al mundo con su riqueza natural y cultural. Cada tamborazo fue un latido de identidad, cada imagen, un recordatorio de que estas tradiciones deben seguir vivas.


