Buenaventura en Linea

LA COLOMBIA DEL MIEDO

En las últimas semanas se ha vivido el horror de las masacres en Colombia con decenas de muertos y, para completar, esta semana la gente salió enardecida a protestar debido al abuso policial que terminó con el asesinato del abogado Javier Ordóñez en la madrugada del miércoles 9 de septiembre en Bogotá. Como resultado, 11 muertos mientras otros siguen en estado de gravedad. Al parecer, todos estos fallecidos y heridos fueron por balas de la Policía Nacional. Las investigaciones ya nos dirán si esto es cierto.

¿Qué es lo que está pasando en el país? ¿Por qué la violencia y la muerte vuelven a ser las protagonistas en Colombia? ¿Por qué la degradación del conflicto que termina en la masacre de decenas de jóvenes y líderes sociales? ¿Por qué el auge y fortalecimiento de grupos delincuenciales bien sea de origen paramilitar o guerrillero? ¿Por qué el abuso de la fuerza pública?.

Todos estos interrogantes tienen un común denominador, el miedo. El país ve cómo se ha incrementado exponencialmente la violencia mientras que el gobierno de Iván Duque reduce todo al narcotráfico: al cultivo de hoja de coca, la producción de cocaína y la exportación ilegal del producto. Sin duda alguna los diferentes grupos dedicados a esta industria ilícita son generadores de mucha de esta violencia y los responsables de muchos de los muertos. Son grupos que tienen aterrorizada a la gente en el campo, la cual sigue padeciendo la violencia por casi 60 años. Primero por la no declarada guerra civil bipartidista liberal-conservadora, luego por la aparición de las guerrillas comunistas, seguido por la creación de los grupos de autodefensas y, más reciente, por la lucrativa industria de la cocaína.

El Acuerdo de Paz con las Farc trajo mucha esperanza al campesino con la Reforma Rural que por fin se creía se iba a dar. También trajo esperanza para aquellos campesinos que se dedicaban al cultivo de hoja de coca y que en el acuerdo se planteaba la sustitución de esos cultivos por productos agrícolas legales. Pero nada de esto se ha dado. El Acuerdo de Paz se ha incumplido como lo prometió el Uribismo en elecciones, de hacerlo trizas. Pero quien termina padeciendo, sufriendo y poniendo los muertos siguen siendo los campesinos, muchos de ellos abandonados por el Estado colombiano y donde la única autoridad es la de los grupos residuales de origen paramilitar y guerrillero, quienes ejercen el control a sangre y fuego. Hoy el campo está sembrado de horror y miedo.

Pero si en el campo llueve, en el área urbana no escampa. El terror de las recientes masacres ha tocado ciertos municipios como Samaniego en Nariño y en Cali. Y esta semana, como para completar, el abuso de autoridad por parte de la Policía Nacional volvió a ser tristemente noticia con la muerte del abogado Ordóñez y de 11 personas más durante las protestas. Es decir, la represión empieza a sembrar el miedo en las ciudades. No se había visto este número tan elevado de muertes en una sola jornada de protesta. El miedo vuelve a surgir en todo el país ante un gobierno que parece ser indolente ante tanta desgracia y horror.

El Uribismo se ha nutrido de la violencia y el miedo permitiéndole gobernar durante los últimos 18 años: dos períodos presidenciales de Álvaro Uribe Vélez, otros dos períodos de Juan Manuel Santos a quien Uribe había señalado como su sucesor y 2 años de lo que lleva de gobierno Iván Duque, a quien Uribe señaló como su candidato. Uribe y Santos fueron elegidos por una sociedad llena de miedo por lo que significaba la amenaza de las Farc, mientras que Duque fue elegido por gran parte de los colombianos por la supuesta amenaza del Castrochavismo si se escogía a Petro como presidente. Hace dos años, las elecciones presidenciales se llevaron a cabo dentro de un marco de tranquilidad y paz que no se veía en décadas gracias al Acuerdo con las Farc, por eso el Uribismo recurrió al Castrochavismo como un disparador del miedo que la mitad de Colombia se creyó.

Es muy sospechoso que a menos de dos años de realizarse unas nuevas elecciones presidenciales, se esté incrementando la violencia y por ende el miedo. Pareciera ser que el Uribismo en cabeza del presidente Duque ya empezó la campaña para llevar nuevamente a la presidencia al nuevo personaje que Uribe unja como su sucesor. El Uribismo ha concentrado un poder impresionante poniendo en los entes de control fichas claves de su partido. Prácticamente la Fiscalía, Contraloría y, a partir de enero, Procuraduría han pasado al mando del Poder Ejecutivo, arriesgando el sistema democrático y dándole un poder enorme a la figura presidencial. Un poder que seguramente Duque no va a utilizar para luchar contra la violencia, la desigualdad social y la corrupción sino para seguir perpetuando al Uribismo y en la defensa, eso sí, de su líder absoluto Álvaro Uribe Vélez, quien el pasado viernes propuso desde su cómoda y gran hacienda que tiene por cárcel que, debido a las protestas de los últimos días, se hiciera un toque de queda nacional y se sacara a las calles al Ejército. De esta manera la voz del expresidente Uribe vuelve a sonar como si fuera el salvador de la patria, algo que muchos colombianos siguen convencidos que así es, pero lo que se está engendrando es el poder absoluto de un presidente y de un expresidente. Poco a poco vemos como en Colombia se va construyendo lo que podría ser una peligrosa dictadura, donde incluso se ha empezado a invocar a las Fuerzas Armadas que se tomen las calles del país. Bienvenida la Colombia del miedo.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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