Un plan criminal del Frente ‘Jaime Martínez’ de las disidencias de ‘Iván Mordisco’ para atentar contra la vida del alcalde de Cali, Alejandro Eder, y la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, fue frustrado por las autoridades de inteligencia colombianas. La revelación, hecha pública por la Revista Semana, destapa la grave escalada de violencia que vive el suroccidente del país.
De acuerdo con la información, el grupo ilegal realizó seguimientos a los dos mandatarios durante varias semanas, tras los más de 15 ataques simultáneos ocurridos en la región después del 10 de junio. “Los planes estaban listos para ser ejecutados, pero pudimos reaccionar a tiempo y protegerlos”, afirmó un funcionario vinculado a la investigación.
Como medida inmediata, la Unidad Nacional de Protección (UNP) ordenó reforzar de manera urgente los esquemas de seguridad tanto de Eder y Toro como de los alcaldes de Bogotá y Medellín, Carlos Fernando Galán y Federico Gutiérrez, respectivamente.
Frente a la grave amenaza, el alcalde Alejandro Eder declaró: “La situación es muy grave. Estamos enfrentando con todo lo que está a nuestro alcance esta amenaza terrorista. Hemos recibido apoyo del Gobierno nacional, pero necesitamos mucho más, como capacidades estratégicas, como inteligencia. Ellos están matando a caleños, a colombianos”.
Por su parte, la gobernadora Dilian Toro agradeció al Ejército y la Policía por las medidas adoptadas y reiteró: “La seguridad de los vallecaucanos es mi prioridad, seguiré firme, trabajando y cumpliendo con mi compromiso por Cali y el Valle. Seguiré firme en la lucha contra la delincuencia con la ayuda de Dios, de la ley y de las autoridades”.
El líder disidente ‘Iván Mordisco’, uno de los criminales más buscados del país —con una recompensa de más de $4.000 millones—, le había declarado la guerra abiertamente al presidente Gustavo Petro en una carta pública en la que cuestiona la Paz Total: “Un gobierno tímido como el suyo hace mucho daño a Colombia. Usted debe definir si está con Dios o con el diablo”.
Su grupo, acusado de terrorismo, narcotráfico, reclutamiento forzado y homicidio de líderes sociales, opera con fuerza en el suroccidente y está detrás de los recientes ataques en Cali, Jamundí y el Cauca.
La frustración de este atentado evidencia el alto nivel de alerta en el que se encuentran no solo los mandatarios locales, sino la estabilidad de una región que vive bajo la sombra de la violencia armada.