Lo que debía ser un símbolo de orgullo y desarrollo para Buenaventura se ha convertido en un foco de tensión política y social. El Muelle Turístico, considerado por los bonaverenses como un patrimonio colectivo e intransferible, está en el centro de una polémica que involucra a la alcaldesa Ligia del Carmen Córdoba, a la Gobernación del Valle del Cauca y a una comisión que viajaría a Cali en los próximos días para definir el futuro administrativo de este emblemático espacio.
Diferentes sectores sociales, líderes comunales y ciudadanos han alzado su voz con una pregunta que resuena en el Distrito: ¿Por qué decisiones sobre el muelle se están tomando fuera de Buenaventura y sin consultar a su gente?
De acuerdo con denuncias ciudadanas, el próximo 28 de abril una comisión viajaría a la ciudad de Cali con el propósito de firmar documentos relacionados con la administración del Muelle Turístico. Aunque no se han revelado detalles oficiales sobre el contenido de esos papeles, la simple existencia de esta reunión fuera del territorio generó una inmediata reacción de desconfianza.
Uno de los cuestionamientos más recurrentes entre los habitantes es la ausencia de pronunciamiento y acción por parte del Concejo Distrital. Los ciudadanos se preguntan: ¿Dónde están los concejales elegidos por voto popular para ejercer control político sobre este tipo de decisiones?
Hasta el momento, no se ha conocido una postura unificada ni un debate formal en la corporación edilicia sobre el futuro del muelle. Esta situación ha generado malestar entre quienes consideran que sus representantes están siendo omitidos o, peor aún, que habría intereses que prefieren mantenerlos al margen.
Otro interrogante que circula en las calles de Buenaventura tiene que ver con el papel de la Gobernación del Valle del Cauca, liderada por Dilian Francisca Toro. Algunos líderes comunitarios sospechan que detrás de esta comisión a Cali podría existir un interés desde el departamento para retomar el control del Muelle Turístico, ya sea mediante convenios, concesiones o figuras administrativas que restarían autonomía al Distrito.
Ante el clima de incertidumbre, la comunidad ha hecho un llamado claro y contundente:
- Transparencia total: Exigen que se informe públicamente qué documentos se van a firmar en Cali, con quiénes y bajo qué condiciones.
- Concertación local: Cualquier decisión sobre el Muelle Turístico debe ser discutida y acordada con los bonaverenses, a través de sus líderes, concejales y organizaciones sociales.
- Defensa del patrimonio: El muelle no puede convertirse en un negocio de intereses políticos ni en moneda de cambio entre administraciones.
El Muelle Turístico de Buenaventura no es solo una estructura de concreto sobre el mar. Es un espacio de encuentro, memoria, identidad y desarrollo económico para cientos de familias que dependen del turismo y el comercio local. Ceder su control a intereses externos —sean políticos, económicos o administrativos— sería, para muchos, un golpe a la dignidad de un Distrito que históricamente ha luchado por ser dueño de su destino.






