Buenaventura, Valle del Cauca. – Un cuello de botella de proporciones críticas se ha tomado la vía alterna interna de Buenaventura, donde diariamente decenas de tractomulas permanecen en largas filas que, según denuncian los transportadores, pueden extenderse hasta por cinco horas. Esta situación no solo genera retrasos en la cadena de suministro, sino que colapsa la movilidad en el principal puerto del Pacífico colombiano.
El tramo afectado abarca desde el centro recreacional Comfamar hasta el sector de Zaragoza, convirtiéndose en un embudo que impide el flujo normal de vehículos pesados. Los camioneros, exasperados por la situación, relatan cómo esta espera interminable impacta directamente sus jornadas laborales y los tiempos de entrega de mercancías de vital importancia para el comercio nacional e internacional.
“No hay por dónde entrar ni salir de Buenaventura, sobre todo para quienes manejamos vehículos pesados. Perdemos horas productivas que afectan nuestros ingresos y compromisos”, afirmó uno de los conductores que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias. La escena se repite cada día: una fila interminable de tractomulas estacionadas, con motores apagados y conductores a la espera de un turno que tarda horas en llegar para acceder a los patios de carga y descarga.
Este colapso evidencia una crisis operativa que mantiene en jaque la eficiencia del puerto, considerado una de las arterias comerciales más importantes del país. Las autoridades locales y portuarias enfrentan el reto de descongestionar la vía y agilizar los procedimientos de ingreso, mientras los gremios de transportadores exigen soluciones urgentes.
La situación demanda una pronta intervención para evitar que los eternos trancones sigan estrangulando la logística de Buenaventura, con repercusiones económicas que podrían extenderse a todo el territorio nacional.




