La crítica situación social y económica de Buenaventura volvió a encender el debate público en Colombia, luego de un tenso intercambio de mensajes entre el presidente Gustavo Petro y la exministra Alicia Arango. El detonante fueron las recientes declaraciones del exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo, quien expuso en detalle las graves carencias del principal puerto del país.
El cruce evidenció nuevamente las profundas diferencias entre el Gobierno nacional y sectores de la oposición sobre las responsabilidades históricas en el abandono del Distrito de Buenaventura, así como sobre las soluciones necesarias para enfrentar una crisis que combina pobreza, violencia y falta de infraestructura básica.
Todo comenzó cuando Juan Daniel Oviedo, exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), compartió un video en la red social X en el que analizaba las condiciones del puerto. En su intervención, el economista señaló problemáticas estructurales que afectan a la población bonaventurana:
- Falta de alcantarillado en amplias zonas urbanas y rurales.
- Acceso limitado a agua potable, lo que genera riesgos sanitarios permanentes.
- Presencia de estructuras criminales que controlan barrios y rutas de acceso.
- Dificultades para acceder al empleo portuario, pese a ser la principal salida marítima del comercio colombiano.
Oviedo insistió en la necesidad de visibilizar estas problemáticas sin estigmatizar a quienes las padecen, y llamó la atención sobre la brecha entre la importancia estratégica de Buenaventura y las condiciones de vida de sus habitantes.
La exministra del Interior y excanciller Alicia Arango respaldó públicamente a Oviedo en la misma red social. En su mensaje, Arango coincidió con el diagnóstico del economista y criticó la falta de acciones contundentes por parte del Gobierno nacional para revertir el abandono histórico del puerto.
Fue entonces cuando el presidente Gustavo Petro intervino directamente. En un mensaje dirigido a Arango, el mandatario vinculó el panorama actual de Buenaventura con decisiones económicas adoptadas durante administraciones anteriores, en particular aquellas en las que la exministra tuvo responsabilidades. Petro hizo referencia a los paros cívicos del Pacífico ocurridos en años recientes, y cuestionó las cifras poblacionales y de inversión social que, según él, no reflejan la magnitud del problema.
El tono del intercambio se elevó rápidamente, y lo que comenzó como un debate técnico derivó en un enfrentamiento político que rápidamente se viralizó en redes sociales y medios de comunicación.
El episodio evidencia dos lecturas antagónicas sobre la crisis de Buenaventura:
| Posición | Argumento central |
|---|---|
| Gobierno de Petro | Las condiciones actuales son herencia de políticas neoliberales y desatención estatal de gobiernos anteriores. Se requiere una intervención integral con enfoque territorial. |
| Oposición (Arango, Oviedo) | El abandono ha sido histórico y trasciende gobiernos. Se necesitan acciones inmediatas en servicios públicos, seguridad y empleo, sin excusas políticas. |
Más allá del cruce personal, lo que quedó en evidencia es que Buenaventura sigue siendo una de las regiones más postergadas de Colombia, pese a su rol estratégico en el comercio exterior (maneja cerca del 60% del comercio marítimo del país).
Los paros cívicos de 2017 y 2021 en Buenaventura dejaron lecciones dolorosas: comunidades enteras exigiendo acueducto, alcantarillado, salud y oportunidades laborales. Sin embargo, buena parte de esas demandas siguen sin respuesta.
El cruce entre Petro y Arango no ofreció soluciones concretas, pero sí puso nuevamente los reflectores sobre una región que suele ser noticia solo por hechos de violencia o bloqueos. Para los líderes sociales del Pacífico, lo importante ahora no es quién tiene la razón en Twitter, sino qué medidas concretas se tomarán para transformar la realidad de un puerto que, paradójicamente, mueve la riqueza del país mientras sus habitantes siguen esperando lo más elemental.
