- Los retrasos en la entrega de granos importados por el puerto se han triplicado, llegando a demoras de hasta 40 días.
- Los productores avícolas enfrentan sobrecostos del 25% y alertan por el riesgo de perder hasta 100.000 empleos en la región.
La mesa de los vallecaucanos podría sentir pronto el impacto de una tormenta perfecta que se gesta a solo 90 kilómetros de distancia, en el puerto de Buenaventura. El deterioro en la operación logística del principal terminal marítimo sobre el Pacífico está asfixiando a la poderosa industria avícola de la región, generando sobrecostos, demoras récord y un futuro incierto para un sector que es sinónimo de competitividad.
Lo que antes era una ventaja geográfica innegable se ha convertido en un dolor de cabeza. Hace apenas 14 años, el 53% de los cereales (maíz, soya) que alimentan las aves del departamento ingresaban por el Pacífico. Para 2025, esa cifra se ha desplomado al 31%. Los gremios del sector señalan una peligrosa mezcla de factores como culpables: infraestructura portuaria insuficiente, problemas climáticos recurrentes y una logística de transporte que ha colapsado.
El resultado es alarmante. Luis Fernando Tascón, gerente de la Avícola Santa Anita Nápoles, explica con crudeza la nueva realidad: “Antes, el grano tardaba 15 días en llegar desde el barco hasta nuestra planta. Hoy, ese mismo proceso puede tomar hasta 40 días”. Esta demora triplica los tiempos de entrega y obliga a las empresas a detener su producción o a buscar soluciones desesperadas.
Para evitar el paro total de sus operaciones, los productores del Valle se han visto forzados a mirar hacia los puertos de la costa Atlántica (como Santa Marta o Barranquilla). Sin embargo, esta “solución” tiene un costo prohibitivo que está erosionando la competitividad del departamento.
“Es un doble golpe”, señala un análisis del sector. Por un lado, los avicultores deben pagar precios más altos por la disponibilidad inmediata de grano en el Caribe. Por otro, asumir un flete interno desde la costa hasta el Valle que añade un gasto extra de aproximadamente $200.000 por tonelada. En un negocio de volúmenes masivos y márgenes ajustados, este sobrecosto, que ya encarece la producción en un 25%, es insostenible.
Gonzalo Moreno, presidente de la Federación Nacional de Avicultores (Fenavi), lanzó una seria advertencia: “Esta situación pone en riesgo entre 90.000 y 100.000 empleos directos e indirectos en la región”. Moreno explicó que el Valle está perdiendo su principal ventaja: tener el puerto a la vuelta de la esquina. “Si los costos logísticos siguen aumentando, es muy probable que las nuevas inversiones para plantas de alimentos balanceados o granjas de engorde se trasladen hacia el norte del país, donde el acceso a los granos es más eficiente”.
Conscientes de la gravedad del momento, los líderes del sector avícola y empresarial del Valle se reunieron de emergencia en Cali. El objetivo no era otro que trazar una hoja de ruta que permita destrabar el nudo logístico de Buenaventura.
El principal acuerdo fue la creación de una mesa de trabajo permanente en el Comité Intergremial del Valle del Cauca. Este espacio buscará establecer un diálogo fluido y urgente con el Gobierno Nacional y las autoridades portuarias para exigir soluciones concretas y medibles.
Por ahora, la industria clama por medidas que alivien la presión inmediata: reducir los trancones de tractomulas en la vía al puerto y, sobre todo, mejorar drásticamente la eficiencia en los procesos de descargue de los buques. Mientras los días de espera se acumulan, también lo hace la preocupación de los consumidores. De no encontrarse una salida rápida, el aumento en los costos de producción terminará por traducirse en un incremento en el precio final del pollo y el huevo, dos de las proteínas más consumidas por los hogares colombianos.