Buenaventura, Valle del Cauca – En medio de la emergencia por el terremoto del 10 de agosto, un video que circula en redes sociales ha generado indignación y controversia al mostrar una aparente estampida de personas alrededor de una tractomula cargada con ayudas humanitarias. Las imágenes, que algunos calificaron como un “saqueo”, llevaron a las autoridades y a líderes comunitarios a investigar lo sucedido para establecer la verdad.
Tras recoger testimonios de testigos presenciales, representantes de organizaciones sociales y funcionarios locales, las conclusiones son contundentes: no se trató de un saqueo organizado ni de un acto de vandalismo, sino de una entrega directa de víveres que, por la desesperación y la falta de control, derivó en un desorden masivo.
Según los relatos recopilados, la tractomula llegó al barrio con la intención de distribuir alimentos y agua entre las familias afectadas por el sismo. Sin embargo, la multitud que se aglomeró en el lugar, muchas de ellas personas que llevaban días sin recibir asistencia, desbordó la capacidad de los organizadores. Lo que comenzó como una repartición voluntaria terminó en un forcejeo por los paquetes, pero en ningún momento hubo violencia con armas ni destrucción intencional del vehículo, como falsamente se ha difundido.
“Investiguemos con seriedad antes de juzgar. Aquí no hubo delincuencia, hubo hambre y angustia. La gente no fue a robar, fue a buscar un plato de comida para sus hijos”, declaró un líder comunal del sector, quien pidió reserva de su nombre para evitar represalias.
Las autoridades departamentales y locales coincidieron en que, si bien el procedimiento fue irregular y no debe repetirse, calificar estos hechos como “saqueo” es una exageración que estigmatiza injustamente a la comunidad de Buenaventura, ya golpeada por la tragedia natural y por años de abandono estatal.
“No justificamos lo ocurrido. Hacemos un llamado enfático a mantener el orden, la cultura ciudadana y la paciencia en los puntos de entrega. Pero también pedimos a los medios de comunicación y a quienes difunden contenido en redes que no utilicen estas imágenes para criminalizar a todo un pueblo”, expresó un portavoz de la Gobernación del Valle en rueda de prensa.
El llamado también se extiende a la ciudadanía en general: no permitamos que un minuto de desorden borre años de solidaridad. Buenaventura ha demostrado en cada crisis su capacidad de resistencia. Tras el terremoto, cientos de voluntarios salieron a las calles para ayudar a sus vecinos, abrir albergues improvisados y compartir lo poco que tenían.
“Buenaventura es solidaria, trabajadora y agradecida. Sabemos que no somos perfectos, pero somos un pueblo que se levanta una y otra vez. A Colombia le decimos: gracias por no dejarnos solos, por los camiones que han llegado, por las donaciones y por seguir creyendo en nuestra gente. Unidos y organizados, con orden y con amor, vamos a salir adelante”, concluyó el comunicado oficial de la Alcaldía Distrital.
Las autoridades anunciaron que se reforzará la logística en los próximos puntos de distribución, con presencia de la Policía Nacional y el Ejército para garantizar el orden, pero también se comprometieron a agilizar los censos de damnificados para que la ayuda llegue de manera más equitativa y sin que las familias tengan que esperar días enteros bajo el sol o la lluvia.
Mientras tanto, las ayudas siguen llegando a Buenaventura desde distintos puntos del país. La invitación es a canalizar la solidaridad a través de las plataformas oficiales y no realizar entregas directas sin coordinación previa, para evitar que la buena intención termine generando imágenes que no reflejan la realidad de un pueblo que, pese a todo, sigue en pie.