En una alocución emitida la noche de este domingo, el presidente Gustavo Petro respondió a las críticas y los debates surgidos en torno al decreto del salario vital, actualmente suspendido. El mandatario argumentó que las recientes cifras de inflación, lejos de demostrar un impacto negativo del aumento salarial, responden a factores estacionales y de mercado externo.
En medio de la turbulencia política y judicial que rodea la fijación del salario mínimo para este año, el presidente Gustavo Petro rompió su silencio la noche del domingo 15 de febrero para defender su propuesta de salario vital. Durante su intervención, el jefe de Estado se apoyó en los últimos datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para desligar el incremento salarial del reciente comportamiento de la inflación.
El presidente fue enfático al señalar que la inflación de enero, que se ubicó en un 0,25%, no tiene relación con el aumento del salario mínimo. Según Petro, este incremento en los precios responde a una combinación de factores macroeconómicos y estacionales.
“En términos de inflación, pues ya tenemos la del mes de enero, creció apenas 0,25% los precios y no debido al salario”, afirmó el mandatario, quien añadió que el alza en las tasas de interés y, sobre todo, la escasez temporal de productos agrícolas fueron los verdaderos detonantes. Como ejemplo, citó el aumento en el precio de alimentos puntuales como el tomate y la yuca, cuya volatilidad es común en los primeros meses del año por temas climáticos y de cosechas.
Uno de los puntos centrales de su defensa se centró en el incremento del precio de la carne de res, uno de los productos con mayor peso en la canasta familiar. Petro reveló que este producto ha subido un 11% en el último año, una cifra significativamente superior a la inflación total, que cerró el periodo en 5%.
Lejos de atribuir este fenómeno al mayor poder adquisitivo de los trabajadores, el presidente lo vinculó directamente con la dinámica del mercado internacional. “Ese incremento no guarda relación con el salario vital”, sentenció, explicando que el alza se debe al crecimiento de las exportaciones de carne colombiana. Ante esta situación, anunció que su gobierno expedirá decretos para buscar un equilibrio entre la rentabilidad de las exportaciones y la oferta en el mercado interno, con el fin de proteger el bolsillo de los colombianos.
En un tono preventivo, Petro también se refirió a la coyuntura actual, marcada por la suspensión del decreto. El presidente sugirió que existen intereses para frenar la medida antes de que se conozcan los datos de inflación correspondientes a febrero. “Es decir, la inflación del mes de enero nada tiene que ver con el salario vital. […] El salario vital no recortará el empleo ni hará subir la inflación”, reiteró, buscando desvirtuar los argumentos de quienes, según él, presionan por una decisión judicial en contra de su propuesta salarial.
La alocución presidencial busca, en definitiva, cambiar el eje del debate: pasar de la discusión sobre un supuesto efecto inflacionario del salario a un análisis de factores estructurales como la estacionalidad de los alimentos y las políticas de comercio exterior, mientras se espera la resolución judicial que defina el futuro del salario vital en Colombia.