Buenaventura, Valle del Cauca. En un nuevo episodio de violencia que enluta al Pacífico colombiano, dos cuerpos fueron hallados este martes en el sector conocido como Bendiciones, sobre la vía que conecta a Cali con el Distrito Especial de Buenaventura. Las víctimas, según versiones preliminares, son dos hermanos dedicados a la minería, cuyo secuestro habría culminado en este fatal desenlace.
Los hechos se habrían desarrollado cuando Juan Riascos Alomía y David Riascos Alomía, residentes del sector de Citronela, realizaban sus labores mineras en la zona. Testimonios extraoficiales indican que fueron interceptados por hombres armados, presuntamente pertenecientes a un grupo armado ilegal, que los secuestraron para luego asesinarlos.
El macabro hallazgo fue realizado por habitantes de Bendiciones, quienes alertaron a las autoridades. No obstante, la complejidad geográfica de la zona, de difícil acceso, retrasó las labores de levantamiento de los cadáveres por parte de los organismos de investigación.
Este caso no es aislado y profundiza la alarma en un corredor vial crítico. Se trata del segundo hallazgo de cuerpos en menos de una semana en esta zona del Pacífico vallecaucano. El anterior ocurrió en la vía al mar, a la altura de Bitaco (Dagua), donde dos personas fueron encontradas asfixiadas, atadas y envueltas en bolsas plásticas.
La recurrencia de estos hechos violentos confirma las alertas emitidas por la Defensoría del Pueblo sobre la grave situación de orden público en la vía que conduce a Buenaventura. El Sistema de Alertas Tempranas (SAT) ha señalado que este corredor presenta “alto nivel de riesgo” para la población civil, especialmente en el Corregimiento 8 y varios tramos de la carretera.
Según el organismo de control, la violencia es producto de las disputas territoriales entre grupos armados ilegales que operan en la región, entre los que se mencionan a las disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo. Estas confrontaciones han generado un panorama de intimidación, restricciones a la movilidad, paros armados y acciones de presión contra conductores y comunidades.
La minería artesanal, actividad económica de muchas familias en la región, se convierte en este contexto en un escenario de alta vulnerabilidad. Las autoridades investigan activamente si este crimen está directamente vinculado con la pugna por el control de rentas ilegales y territorios por parte de estas estructuras.
Hasta el momento, no hay un pronunciamiento oficial que detalle las circunstancias exactas del crimen o avances en la captura de los responsables. La comunidad de la zona, una vez más, queda atrapada entre el duelo y el temor, mientras la sombra del conflicto armado continúa ensombreciendo la vía al mar.


