Taller Territorial en la Escuela Taller brindó las herramientas clave para la salvaguarda, formalización y proyección comercial del viche, bebida emblemática del Pacífico.
Buenaventura, Valle del Cauca. – En un paso decisivo para proteger y potenciar una de las tradiciones más profundas de la Costa Pacífica, la Escuela Taller de Buenaventura, en articulación con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, lideró un Taller Territorial para socializar la Ley 2158 de 2021 (Ley del Viche) y el reciente Decreto 1456 de 2024.
El espacio, que reunió a estudiantes, productores, transformadores y comercializadores de esta bebida ancestral, se desarrolló como una jornada de diálogo y capacitación esencial para el futuro de la economía y la cultura vichera en la región.
El taller, realizado en la Tarima del Chontaduro y en las instalaciones de la Escuela Taller, se centró en impartir conocimientos prácticos y legales fundamentales. Los participantes recibieron orientación detallada sobre buenas prácticas de manufactura, los trámites para obtener el registro sanitario artesanal étnico y la importancia de construir una marca y etiqueta que refleje el valor cultural y la calidad del producto.
Katherine González Ibargüen, directora de la Escuela Taller de Buenaventura, destacó el objetivo dual del evento: “Este espacio es una oportunidad para acercarnos a la comunidad vichera. Aquí, junto al Ministerio, hablamos de acreditación, marca y salvaguarda, brindando asistencia técnica que permita conservar este saber ancestral y potenciar cada vez más sus negocios”.
Uno de los puntos más celebrados durante la socialización fue el reconocimiento de exclusividad que la ley otorga. Marino Sánchez, líder de la reglamentación de la Ley del viche del Ministerio de las Culturas, resaltó que “la ley otorga a las comunidades negras del Pacífico la exclusividad en la producción y transformación del viche”. Este hecho no solo garantiza una protección cultural contra la apropiación indebida, sino que también abre las puertas para ampliar mercados a nivel nacional e internacional de una manera protegida y auténtica.
El evento también honró el conocimiento tradicional que se ha transmitido por generaciones. Lucía Solís, portadora de saberes ancestrales, sexta generación de su linaje y fundadora de Semillas de Vida, compartió su experiencia. Desde su mirada, enfatizó la crucial importancia de preservar el origen auténtico del viche, elaborado a partir de la caña cultivada en el territorio mismo, y recordó sus amplios usos medicinales, un saber que trasciende lo comercial para enraizarse en la salud y el bienestar de la comunidad.
Este proceso de socialización y capacitación demuestra que la apuesta por el viche es integral. No se trata solo de salvaguardar la identidad cultural de Buenaventura y el Pacífico colombiano, sino también de posicionarlo como una unidad productiva sólida. La formalización de la cadena de producción del viche promete generar ingresos significativos, crear empleo y abrir nuevas oportunidades de negocio para las comunidades del litoral, todo ello sin perder el alma y la esencia de su tradición milenaria.
Con estas acciones, Buenaventura fortalece el camino para que el viche, mucho más que una bebida, sea un símbolo de resiliencia, cultura y progreso para su gente.

