A más de dos semanas del terremoto que estremeció al Pacífico vallecaucano, la reconstrucción de las viviendas damnificadas comienza a tomar forma en Buenaventura con una apuesta innovadora: la autoconstrucción asistida. La Gobernación del Valle del Cauca, en alianza con la Alcaldía Distrital y la Universidad del Pacífico, puso en marcha un plan piloto que busca devolverle el techo a las familias más afectadas, especialmente en zonas de bajamar y de difícil acceso, donde la maquinaria tradicional tiene limitaciones para llegar.
Los barrios Alberto Lleras Camargo y Pampalinda han sido seleccionados como los primeros escenarios de esta iniciativa, que combina el conocimiento técnico de arquitectos e ingenieros con la mano de obra y el saber local de las propias comunidades. La secretaria de Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Valle, Ángela Reyes, explicó que el modelo busca que los afectados no sean solo receptores de ayuda, sino gestores activos de su propia reconstrucción.
“Estamos trabajando un plan piloto de reconstrucción de viviendas. La Gobernadora ha definido que este proceso comience en Buenaventura, en los barrios Lleras y Pampalinda, donde construiremos soluciones junto con las comunidades”, señaló Reyes, enfatizando el carácter participativo del proyecto.
Como parte del diagnóstico inicial, la Universidad del Pacífico, a través de su programa de Arquitectura, conformó una brigada de inspección visual post sismo. Este equipo de docentes y estudiantes ha recorrido las zonas más afectadas para realizar una clasificación preliminar sobre las condiciones de habitabilidad de las viviendas, evaluando daños estructurales, riesgos de colapso y necesidades prioritarias de intervención.
El docente de Arquitectura, Iván Castro, detalló que toda la información recopilada en campo será incorporada a un repositorio técnico que centralizará los diagnósticos. Este banco de datos servirá para complementar la caracterización que ya adelantan la Alcaldía de Buenaventura, la Gobernación del Valle y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con el fin de definir rutas de intervención claras y priorizadas para cada vivienda afectada.
“La información que levantamos en terreno permite tener una radiografía más precisa de lo que realmente necesitan las familias, y eso es fundamental para que la autoconstrucción no sea improvisada, sino que tenga un soporte técnico que garantice seguridad y durabilidad”, explicó Castro.
Mientras avanza esta fase de caracterización y diseño del plan piloto, la Gobernación del Valle no ha descuidado la atención inmediata. Hasta la fecha, se han entregado más de 100 toneladas de ayudas humanitarias a las familias damnificadas, que incluyen mercados, agua potable, kits de aseo, ropa, colchones, colchonetas, carpas, alimentos para mascotas, e insumos médicos y de primeros auxilios.
Sin embargo, las autoridades son conscientes de que las ayudas transitorias deben dar paso a soluciones estructurales. El proceso de caracterización que hoy se adelanta en Lleras y Pampalinda será la base para determinar el número exacto de viviendas que requieren reconstrucción total, reparación mayor o reforzamiento estructural, y así avanzar hacia soluciones definitivas que les devuelvan la tranquilidad a cientos de familias que aún viven en medio de escombros y grietas.
La autoconstrucción con acompañamiento técnico se perfila como una respuesta ágil, sostenible y empoderadora para una comunidad que, pese al dolor del sismo, está lista para levantarse con sus propias manos, pero con la guía y el respaldo de las instituciones. El piloto en Lleras y Pampalinda será el laboratorio que defina si este modelo puede escalar al resto del distrito, marcando el camino de la reconstrucción del Pacífico colombiano.