El fantasma de los apagones vuelve a rondar a Colombia. A pocos meses de que se consolide el fenómeno de El Niño, previsto para septiembre de 2026, las autoridades y los operadores del sistema eléctrico nacional encienden todas las alarmas. Según un informe revelador de XM, el operador del Sistema Interconectado Nacional (SIN), el país se enfrenta a “niveles de tensión nunca antes vistos” que podrían desembocar en racionamientos generalizados si no se toman medidas urgentes.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó con un 90 % de probabilidad la llegada de El Niño para septiembre de 2026. Lo más preocupante es que los modelos climáticos apuntan a que este evento será de categoría “muy fuerte”, el más severo de los últimos años.
En ese escenario, XM advierte que la diferencia entre la demanda de energía y la oferta disponible se está reduciendo peligrosamente. Las lluvias en los embalses ya están por debajo de los niveles históricos, lo que limita la capacidad de generación hidroeléctrica —la principal fuente del país— justo cuando más se necesitará.
“La probabilidad de riesgo alto y racionamientos supera el 50 %; estamos en situación crítica”, sentenció Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg).
Ante el inminente escenario, el Ministerio de Minas y Energía, liderado por Edwin Palma, ya emitió una circular exigiendo a todas las entidades públicas ajustar sus esquemas laborales para priorizar el trabajo en casa. La medida aplica para personal de planta y contratistas, con el fin de reducir el consumo energético estatal.
Paralelamente, las plantas térmicas lograron un acuerdo clave con Spec, la única planta de importación de gas natural, para adelantar su mantenimiento anual. Este se realizará entre finales de julio y principios de agosto, antes del inicio de la sequía, asegurando que las térmicas estén operando a plena capacidad durante la peor fase de El Niño.
Sin embargo, tanto expertos como gremios advierten que estas acciones son solo “la punta del iceberg”.
El operador del sistema fue claro: Colombia debe iniciar el verano con los embalses al 80 % de su capacidad y encender anticipadamente las plantas térmicas que funcionan con combustibles líquidos y carbón. Además, planteó la necesidad de fijar metas obligatorias de generación térmica durante los meses críticos.
Por su parte, Andeg complementó con una hoja de ruta de tres puntos:
- Solventar los problemas financieros del sector energético para no llegar debilitados a la crisis.
- Incentivar el ahorro de energía desde ya, tanto en hogares como en empresas, mediante estímulos económicos y campañas masivas.
- Garantizar la logística de combustibles para que las plantas térmicas no sufran desabastecimiento.
El ministro Edwin Palma ha insistido en que su despacho dejará una “hoja de ruta” estructurada para que el próximo gobierno —que asume el 7 de agosto— pueda enfrentar la emergencia. Pero los empresarios del sector piden acciones concretas y de corto plazo, no planes que queden en el papel.
“No podemos dejarnos ganar del problema. Se necesita gestionar el sistema de forma anticipada, no a última hora”, advirtió Castañeda.
Mientras tanto, la advertencia de XM sigue vigente: si los embalses no logran recuperarse y las térmicas no operan a tiempo, el riesgo de apagón dejará de ser una probabilidad del 50 % para convertirse en una realidad que afectará a millones de colombianos.
El reloj ya está en marcha. Y la pregunta no es si El Niño llegará, sino si Colombia estará preparada cuando lo haga.