En una muestra ejemplar de responsabilidad social y trabajo articulado, la Sociedad Puerto Industrial de Aguadulce (SPIA) y la Fundación Puerto Aguadulce Compas han logrado movilizar cerca de 90 toneladas de ayudas humanitarias para atender a las comunidades rurales de Buenaventura que resultaron afectadas por el sismo del pasado 10 de agosto. Este despliegue logístico, que cuenta con el respaldo de múltiples aliados estratégicos, ha permitido llevar alivio a zonas de difícil acceso donde la ayuda estatal y privada llega con mayor lentitud.
Las comunidades beneficiarias son nueve: Bajo Calima, Villa Stella, Gamboa, La Caucana, Citronela, La Brea, Papagayo, San Joaquín y Córdoba. En cada uno de estos sectores, los equipos de entrega han distribuido insumos básicos y elementos de primera necesidad, priorizando la alimentación, la higiene y la protección de las familias damnificadas. La topografía y las vías de estas localidades representan un desafío constante, por lo que esta movilización ha requerido una planeación logística minuciosa y el uso de diferentes modos de transporte para garantizar que los recursos lleguen a destino.
Pero el acompañamiento de Puerto Aguadulce y Compas no se limitó a la entrega de víveres. Conscientes de que la emergencia sanitaria es tan urgente como la alimentaria, las entidades financiaron el hospedaje de brigadas médicas que se desplazaron hasta el Distrito para brindar atención clínica a las poblaciones afectadas. Esta acción ha permitido que cientos de personas reciban valoración médica, tratamiento de enfermedades prevalentes y seguimiento a casos crónicos, todo en medio de la adversidad.
El componente técnico también ha sido clave en esta respuesta. Para apoyar las labores de recuperación, la empresa puso a disposición de la Alcaldía Distrital maquinaria pesada y equipos especializados, entre los que se cuentan dos retroexcavadoras, una excavadora, dos plantas eléctricas, tres equipos de oxicorte, herramientas diversas y diez operadores con amplia experiencia. Estos recursos han sido destinados a labores de despeje de vías, remoción de escombros y atención de zonas críticas, facilitando así el restablecimiento paulatino de la normalidad en las comunidades golpeadas.
El éxito de esta operación humanitaria no habría sido posible sin la articulación de importantes aliados. AAPA Latam, la Armada Nacional y diversas empresas privadas se sumaron al esfuerzo, aportando desde logística de transporte hasta recursos humanos y financieros. Igualmente, el trabajo de voluntarios, colaboradores de Puerto Aguadulce y líderes comunitarios ha sido fundamental para coordinar la entrega en cada territorio, garantizando que las ayudas lleguen de manera ordenada y transparente a quienes más lo necesitan.
Para Puerto Aguadulce y Compas, esta respuesta va más allá de una acción puntual: representa un compromiso de largo aliento con el desarrollo y bienestar de Buenaventura. En palabras de sus voceros, “esta movilización no solo lleva alivio inmediato, sino que demuestra que la unión entre el sector privado, las fuerzas militares y las organizaciones sociales puede marcar la diferencia en los momentos más críticos”.
A medida que avanzan las labores de recuperación, las entidades reafirman su disposición a seguir acompañando a las comunidades rurales, no solo con ayudas humanitarias, sino también con capacidades logísticas y técnicas que contribuyan a la reconstrucción y resiliencia del territorio. La emergencia por el sismo aún no termina, pero iniciativas como esta encienden una luz de esperanza en los rincones más apartados de Buenaventura.