Buenaventura, agosto de 2026. A casi tres semanas del fuerte terremoto que sacudió al Distrito el pasado 10 de agosto, las aulas permanecen vacías, pero los comedores escolares no se han detenido. En una estrategia que combina emergencia y solidaridad, los estudiantes de las instituciones educativas oficiales de Buenaventura comenzaron a recibir raciones del Programa de Alimentación Escolar (PAE) para preparar en sus hogares, mientras se evalúan las condiciones estructurales de los colegios.
La modalidad, conocida como Ración para Preparar en Casa (RPC), fue activada tras la declaratoria de Emergencia Educativa en el Distrito y busca garantizar que ningún niño, niña o adolescente se quede sin su complemento alimenticio diario, a pesar de la suspensión de clases presenciales.
Las raciones se distribuyen en aquellas instituciones educativas que, tras ser evaluadas por ingenieros estructurales, han sido calificadas como seguras para recibir a padres de familia y acudientes en jornadas de entrega controladas. Los colegios que presentan mayores daños han habilitado puntos alternos cercanos para no interrumpir el suministro.
Cada canasta familiar contiene:
- Dos libras de arroz
- Una libra de fríjol
- Una libra de lentejas
- Leche entera en polvo
- Aceite vegetal
- Una panela
- 15 huevos
Estos productos, seleccionados por su valor nutricional y durabilidad, permiten a las familias preparar comidas balanceadas durante varios días, mientras la emergencia educativa se va superando.
La Secretaría de Etnoeducación del Distrito ha dispuesto un equipo de seguimiento que verifica en cada punto de entrega que las raciones lleguen efectivamente a los responsables de los estudiantes: madres, padres o acudientes debidamente registrados en el programa.
“No solo estamos entregando alimentos, estamos cuidando que el proceso sea transparente y que llegue a quien realmente lo necesita. Cada canasta es un alivio para una familia que está pasando por momentos difíciles”, expresó una funcionaria del equipo PAE que participó en una de las jornadas de reparto.
Las autoridades educativas fueron claras en señalar que esta modalidad es temporal. Se mantendrá mientras avanzan las evaluaciones técnicas de los colegios y se definen las condiciones para un retorno progresivo y seguro a las actividades presenciales.
Mientras tanto, los estudiantes siguen recibiendo apoyo alimenticio desde sus casas, y muchos de ellos han encontrado en esta medida una oportunidad para compartir en familia el momento de preparar los alimentos.
El terremoto del 10 de agosto dejó no solo daños materiales, sino también una profunda incertidumbre en miles de familias que dependen del PAE como parte fundamental de la canasta alimentaria de sus hijos. La activación de la Ración para Preparar en Casa demuestra que, incluso en medio de la adversidad, el sistema educativo puede adaptarse para cumplir su misión más básica: garantizar el bienestar de los estudiantes.
“Ver que mi hijo recibió su ración me da tranquilidad. Sé que en estos días podremos prepararle algo nutritivo mientras el colegio se arregla. Eso no tiene precio”, comentó una madre de familia en uno de los puntos de entrega.
El llamado de las autoridades ahora es a la paciencia y a la colaboración: mientras los ingenieros terminan sus dictámenes y los colegios se refuerzan estructuralmente, el PAE seguirá llegando a los hogares, porque la educación no es solo libros y pizarras, también es garantizar que los estudiantes tengan fuerzas para aprender, incluso desde la distancia.