A menos de un mes del terremoto que sacudió la región Pacífica, el departamento del Valle del Cauca lanza una estrategia clara: convertir el avistamiento de ballenas en el eje de su reconstrucción económica. La gobernadora Dilian Francisca Toro hizo un llamado público este 25 de agosto para que colombianos y extranjeros visiten Buenaventura durante la temporada de cetáceos, que se extiende hasta finales de octubre.
“Queremos invitar a todos los colombianos a que vengan a Buenaventura. Esto forma parte de la reconstrucción, que es la reactivación económica”, afirmó la mandataria durante su recorrido por el distrito. Toro insistió en que, pese a los daños estructurales que dejó el sismo del mes pasado, la comunidad y los prestadores de servicios turísticos están en capacidad de ofrecer una experiencia segura y enriquecedora a los visitantes.
La apuesta no es menor. Según la secretaria de Turismo del Valle, Miyerlandi Torres, la proyección para este año supera los 290.000 turistas, lo que representa un crecimiento del 4 % frente a la temporada anterior. Ese flujo de viajeros dejaría ingresos estimados en más de 30.000 millones de pesos para la región, un alivio financiero clave para las comunidades del litoral que aún cuentan pérdidas por el movimiento telúrico.
Torres explicó que la meta solo es alcanzable si se trabaja de la mano con los empresarios locales. “Esto se logra mediante un trabajo mancomunado con los empresarios del sector turístico de Buenaventura”, señaló, al tiempo que pidió al sector privado reforzar su capacidad operativa para sostener la demanda durante los próximos dos meses.
La presidenta de la Cámara de Comercio de Buenaventura, Jenny Tapias, respaldó el llamado y aseguró que el gremio está listo para atender a los viajeros. “Los seguimos invitando a que nos visiten a este bello puerto del mar, Buenaventura”, expresó, transmitiendo un mensaje de confianza y resiliencia desde el principal puerto colombiano sobre el Pacífico.
Más allá de la coyuntura, la Gobernación del Valle enmarca esta invitación en un objetivo de largo plazo: fortalecer el turismo como una fuente sostenible de ingresos para las comunidades negras e indígenas del Pacífico vallecaucano. La administración departamental ha involucrado en el plan a los consejos comunitarios de la zona, destacando no solo el espectáculo natural de las ballenas jorobadas, sino también la riqueza cultural, gastronómica y paisajística que ofrece la región.
Con la temporada de avistamiento en su punto más álgido, Buenaventura busca demostrar que, pese a la adversidad, su principal atractivo —la vida marina y la calidez de su gente— sigue intacto. La invitación está hecha: el Pacífico colombiano espera con sus ballenas, su manglar y su gente, listos para renacer del movimiento telúrico con el impulso del turismo.