En un ejemplo palpable de resiliencia y acción comunitaria, los comerciantes de la zona de La Rampa en Buenaventura han decidido tomar el control de la seguridad en sus propias manos. Ante la constante amenaza que representa el alto flujo de motocicletas que circulan a gran velocidad, la Asociación de Comerciantes del sector ha emprendido la construcción de reductores de velocidad artesanales, una medida desesperada pero necesaria para proteger a familias, niños y peatones.
Esta iniciativa nace de una necesidad urgente: transformar un espacio que era conocido por su inseguridad en un lugar seguro para residents y visitantes. Según explicó Marco Rodríguez, representante de la asociación, la unión de los comerciantes ha sido fundamental no solo para implementar esta medida, sino para lograr una transformación integral del sector que incluye mejoras en luminarias, limpieza y ambiente.
- Empoderamiento comunitario: Los comerciantes demuestran que la organización vecinal puede suplir las carencias institucionales.
- Transformación integral: No se limitan a una queja; actúan de manera holística (luminarias, limpieza, seguridad vial).
- Cumplimiento normativo: Rodríguez asegura que los reductores cumplen con la normativa, evitando afectar la movilidad.
La acción de los comerciantes de La Rampa es un llamado de atención a las autoridades y un ejemplo para otras comunidades. Muestra que, aunque la institucionalidad pueda fallar o ser lenta, la unión ciudadana puede generar cambios tangibles y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, también evidencia la necesidad de que las entidades competentes apoyen y repliquen estas iniciativas para que no recaiga únicamente sobre la comunidad la responsabilidad de garantizar condiciones básicas de seguridad.
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