El huracán Melissa ha alcanzado la categoría máxima en la escala Saffir-Simpson, transformándose en una amenaza de consecuencias potencialmente devastadoras para el Caribe. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) ha elevado la alerta al máximo nivel, advirtiendo sobre “inundaciones catastróficas” en Jamaica, donde la población se prepara para un impacto inminente.
Lo que hace a Melissa particularmente peligroso no es solo su intensidad, con vientos sostenidos que superan los 250 km/h, sino su velocidad de avance de apenas 7 km/h. Este desplazamiento extremadamente lento significa que los países en su trayectoria sufrirán lluvias torrenciales y vientos destructivos durante un periodo prolongado, multiplicando el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.
“Este potencial de lluvia extrema, debido al movimiento lento, va a crear un evento catastrófico en Jamaica”, alertó Jamie Rhome, subdirector del NHC. Las previsiones meteorológicas estiman acumulados de lluvia de hasta un metro en algunas zonas de Jamaica, Haití y República Dominicana.
La furia de Melissa ya ha comenzado a cobrar vidas. Al menos cuatro personas han fallecido en Haití y República Dominicana como consecuencia de las intensas lluvias y los deslizamientos de tierra. En República Dominicana, las autoridades reportaron la muerte de un hombre de 79 años arrastrado por una corriente, mientras un adolescente de 13 años permanece desaparecido.
La situación ha obligado a la evacuación o desplazamiento de más de 3.700 personas, con 48 comunidades quedando incomunicadas. En una muestra de la gravedad de la situación, las autoridades de República Dominicana han desplegado drones para llevar alimentos a familias aisladas por las inundaciones, transportando hasta 27 kilos de suministros esenciales donde el acceso terrestre es imposible.
Con el ojo del huracán pronosticado tocar tierra en Jamaica el lunes por la noche o el martes, el país se encuentra en estado de máxima alerta. El primer ministro, Andrew Holness, ha instado a los pescadores a permanecer en puerto, mientras el aeropuerto internacional de Kingston cerró sus operaciones desde el sábado.
El mensaje de las autoridades a la población es claro y urgente: “Busquen refugio ahora”. El NHC advirtió que “los vientos y las fuertes lluvias causarán inundaciones repentinas catastróficas y potencialmente mortales, así como numerosos deslizamientos de tierra antes de que lleguen vientos más fuertes”.
Para muchos jamaicanos, la memoria del devastador huracán Gilbert de 1988, que dejó más de 40 muertos en la isla, añade una capa de ansiedad a los preparativos. Melissa, la decimotercera tormenta con nombre de la temporada de huracanes del Atlántico, se perfila como uno de los desafíos más formidables que ha enfrentado la región en los últimos años, poniendo a prueba los sistemas de emergencia y la resiliencia de las comunidades caribeñas.