BUENAVENTURA – Por decisión del Ministerio de Salud y Protección Social, el Hospital Distrital Luis Ablanque de La Plata continuará bajo un régimen de intervención por un año adicional. La medida, ya oficializada, busca, según el Gobierno Nacional, garantizar la continuidad del servicio, sanear las finanzas de la institución y, en última instancia, proteger el derecho fundamental a la salud de los habitantes del Distrito.
La extensión de la intervención evidencia que los profundos problemas estructurales que motivaron la toma inicial de control aún no han sido resueltos por completo. Las autoridades argumentan que este tiempo adicional es imprescindible para consolidar los procesos iniciados, evitar un retroceso en la prestación de servicios y sentar las bases para un auténtico fortalecimiento institucional.
Sin embargo, la noticia ha generado una reacción dividida en la comunidad bonaverense. Por un lado, un sector de la ciudadanía reconoce avances significativos desde el inicio de la intervención, destacando una mejoría en la disponibilidad de algunos medicamentos, una gestión más ordenada de las citas y cierta estabilidad en la atención primaria.
Por otro lado, voces críticas dentro del Distrito señalan que los cambios son insuficientes y lentos. Subrayan que persisten fallas críticas como la carencia de especialistas, las demoras en urgencias, el deterioro de la infraestructura en varias áreas y las limitaciones en el acceso a servicios de alta complejidad. Para muchos, la prolongación de la intervención es un síntoma de que la solución de fondo sigue siendo esquiva.
El debate subyacente va más allá del periodo administrativo. Lo que la comunidad realmente exige, y con justa razón, es contar con un hospital a la altura de las grandes capitales del país. Un centro asistencial que no solo atienda las necesidades básicas, sino que ofrezca servicios especializados, con tecnología de punta y capacidad resolutiva, acorde con la importancia estratégica y la densidad poblacional de Buenaventura.
Mientras el reloj de la intervención se reinicia por 12 meses más, los bonaverenses permanecen a la expectativa. La pregunta que flota en el aire es si este año adicional será el definitivo para transformar el “Luis Ablanque” en el pilar de salud que el puerto merece, o si se convertirá en otra prórroga más dentro de una larga historia de dificultades institucionales. La presión ciudadana y el escrutinio sobre la gestión serán, sin duda, los principales veedores de este proceso.