Inicio Mundo Ozempic bajo la lupa: crecen las denuncias por pérdida de visión y aumenta la presión regulatoria

Ozempic bajo la lupa: crecen las denuncias por pérdida de visión y aumenta la presión regulatoria

por Luisa Navia

La preocupación científica en torno a la semaglutida —principio activo de medicamentos como Ozempic y Wegovy— comenzó a tomar fuerza en 2024, cuando una investigación observacional encontró una asociación entre su uso y una mayor probabilidad de desarrollar neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NOIANA) en comparación con otros tratamientos para controlar la diabetes.

El resultado llamó la atención por la magnitud de la diferencia en el riesgo. Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional, sus resultados no permitían establecer por sí solos una relación de causa y efecto.

Durante 2026 aparecieron nuevos análisis que ampliaron la información disponible. Un metaanálisis que reunió 15 estudios longitudinales y alrededor de 1,5 millones de pacientes encontró una asociación entre los medicamentos agonistas del receptor GLP-1 y un mayor riesgo de presentar NOIANA.

Posteriormente, otra investigación publicada en el British Journal of Ophthalmology planteó la posibilidad de que la relación pudiera estar vinculada con la dosis utilizada. Ese análisis también señaló una diferencia entre las presentaciones de semaglutida, ya que no encontró el mismo incremento del riesgo en quienes utilizaban la versión oral.

Estos resultados no significan que todas las personas que utilizan Ozempic o medicamentos similares estén expuestas a una pérdida de visión. El posible efecto continúa siendo considerado poco frecuente y la evidencia científica todavía se encuentra en desarrollo.

La enfermedad afecta al nervio óptico y está relacionada con una interrupción del flujo sanguíneo que llega a esta estructura. Una de sus principales características es que puede producir una disminución repentina de la visión, generalmente sin dolor. En determinados pacientes, la alteración visual puede mantenerse de forma permanente.

Uno de los elementos que complica la evaluación del posible riesgo es el perfil de las personas que utilizan estos medicamentos. La diabetes, por ejemplo, se encuentra entre las condiciones relacionadas con una mayor frecuencia de este trastorno ocular. Por ello, determinar si los episodios están vinculados con la semaglutida, con la enfermedad que motivó el tratamiento o con otros factores requiere analizar cada caso y contar con más evidencia.

La respuesta de las autoridades sanitarias no ha sido idéntica en todos los países. En Europa, la información oficial de los medicamentos que contienen semaglutida incorporó la NOIANA como una reacción adversa de frecuencia muy rara.

La clasificación utilizada corresponde a una incidencia de aproximadamente un caso por cada 10.000 personas. La incorporación de esta advertencia permite que pacientes y profesionales sanitarios tengan presente el posible evento al evaluar cambios repentinos en la visión durante el tratamiento.

En Estados Unidos, la situación es diferente. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) mantiene una evaluación de farmacovigilancia para determinar si existe realmente una relación entre los medicamentos de este grupo y la afección ocular.

Por ahora, esa evaluación no ha llevado a la agencia estadounidense a exigir una modificación del etiquetado equivalente a la adoptada en Europa.

La diferencia regulatoria ha coincidido con la aparición de demandas de pacientes en Estados Unidos que aseguran haber desarrollado problemas visuales después de utilizar medicamentos basados en semaglutida. Las acciones legales apuntan contra compañías farmacéuticas responsables de estos tratamientos.

Uno de los argumentos planteados está relacionado precisamente con la información disponible sobre el posible riesgo ocular y con la ausencia de una advertencia específica en el etiquetado estadounidense.

Las compañías, por su parte, han señalado que continúan evaluando la información científica y de seguridad disponible. En este escenario, las demandas representan una disputa legal que deberá avanzar de manera paralela a la investigación científica y regulatoria.

Ozempic y Wegovy pertenecen a un grupo de medicamentos que adquirió una enorme popularidad por su utilización en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y por sus efectos sobre la reducción del peso. Ese aumento en el número de personas que reciben estos tratamientos también ha permitido acumular una mayor cantidad de información sobre posibles eventos adversos poco frecuentes.

La advertencia europea no significa que la pérdida de visión sea un efecto habitual de la semaglutida. Se trata de un evento clasificado como muy raro y cuya relación con estos medicamentos continúa siendo estudiada.

Por esta razón, cualquier cambio repentino en la visión durante un tratamiento médico debe ser valorado por profesionales de salud. La evidencia disponible hasta ahora permite identificar una señal que merece seguimiento, pero todavía no permite atribuir automáticamente cada caso de NOIANA al uso de Ozempic o de otros medicamentos con semaglutida.

También te puede interesar

Deja un comentario

Noticias de Buenaventura y el mundo — Editor responsable: Julio César Borrero · [email protected]
Acerca dePolítica EditorialContacto