A solo días del inicio de la temporada de avistamiento de ballenas en el Pacífico colombiano, la Gobernación del Valle del Cauca elevó un llamado de urgencia al Instituto Nacional de Vías (Invías) para que autorice el retiro del componente flotante del actual muelle turístico de Buenaventura y permita la entrada en operación del nuevo embarcadero, que ya registra un 95% de avance.
La advertencia de las autoridades departamentales es clara: el muelle actual se encuentra en un avanzado estado de deterioro y representa un riesgo inminente para pasajeros, operadores marítimos y turistas. El secretario de Infraestructura del Valle, Frank Ramírez, explicó que los equipos técnicos y el personal encargado de culminar la obra permanecen a la espera exclusiva del aviso del Invías para remover la estructura existente y realizar la conexión definitiva con el nuevo embarcadero.
“Cada día que pasa sin la autorización, se pone en peligro no solo la seguridad de las personas, sino también la reactivación económica de miles de familias que viven del ecoturismo en esta temporada”, advirtió Ramírez.
La solicitud ha recibido respaldo institucional del Distrito de Buenaventura, la Procuraduría General de la Nación y varios consejos comunitarios del litoral Pacífico. Todos coinciden en que la decisión es impostergable, pues el nuevo muelle no solo reemplazará una estructura obsoleta, sino que mejorará sustancialmente la capacidad y seguridad del desembarque turístico.
Según los planos de la obra, el nuevo embarcadero contará con 56 posiciones de amarre: 40 destinadas a embarcaciones turísticas, 15 para uso de comunidades locales y una para una embarcación de la Armada Nacional. Se estima que la infraestructura beneficiará directamente la movilidad de cerca de 700 mil personas entre turistas, pescadores artesanales y habitantes del litoral.
La preocupación ambiental y social se intensifica porque la temporada de avistamiento de ballenas jorobadas —que llegan al Pacífico colombiano para aparearse y dar a luz— es el motor económico más importante del año para la región. Miles de familias dependen económicamente de esta actividad y de los servicios asociados al ecoturismo, como guías, alojamiento, alimentación y transporte marítimo.
Mientras el Invías no emita la autorización, el viejo muelle seguirá operando con evidentes limitaciones estructurales. Desde la Gobernación enfatizan que el tiempo se agota: “No se trata solo de una obra, sino de vidas y del sustento de comunidades enteras. Necesitamos una respuesta inmediata”.