En un encuentro que pocos esperaban, el expresidente y líder de la oposición colombiana, Álvaro Uribe Vélez, abrió las puertas de su finca en Rionegro para recibir a Westcol, uno de los streamers e influenciadores más seguidos del país. La entrevista, transmitida ante una audiencia mayoritariamente joven, mostró una faceta inédita del exmandatario: cercana, anfitriona y dispuesta a tender puentes con una generación que no lo vivió en el poder.
La charla, que duró varias horas, no tuvo el formato rígido de una entrevista política tradicional. Westcol recorrió con Uribe los jardines de la propiedad, conoció algunos de sus animales y compartió momentos cotidianos como comer empanadas, chicharrones y tomar aguardiente. En un gesto que llamó la atención de los espectadores, el expresidente —quien llamó a Westcol por su nombre real, Luis Fernando, con un tono respetuoso y paternal— no dudó en servirle personalmente otra copa.
Uribe habló de sus hobbies, de su interés por aprender idiomas y, en varios episodios, declamó poesía, mostrando una sensibilidad poco difundida en los medios tradicionales. “Aún con sus 73 años, sigue aprendiendo portugués y francés”, destacó el propio streamer durante la conversación.
A pesar del ambiente distendido, la política fue un eje central. Uribe se refirió abiertamente al presidente Gustavo Petro, al senador Iván Cepeda, y analizó el panorama electoral rumbo a 2026. También respaldó explícitamente la campaña de la senadora Paloma Valencia, a quien mencionó como una de las figuras de su movimiento para el próximo ciclo electoral.
El expresidente no evitó las críticas ni los temas espinosos, pero los abordó con un lenguaje y una cercanía que buscaban conectar con una audiencia juvenil que, en su mayoría, consume información a través de plataformas digitales y no de los medios tradicionales.
La entrevista generó de inmediato múltiples reacciones en redes sociales. Mientras algunos celebraron el acercamiento entre generaciones y valoraron el esfuerzo de Uribe por salir de su zona de confort, otros cuestionaron el formato y la escogencia de un entrevistador tan alejado del periodismo convencional.
Sin embargo, analistas políticos coinciden en que la jugada responde a una necesidad real del uribismo: conectar con los jóvenes de cara a 2026, en un contexto donde las nuevas generaciones son clave para definir el equilibrio electoral.
Westcol, por su parte, se mostró respetuoso y sorprendido por la calidez del exmandatario. “El expresidente es un excelente anfitrión. Y lo demostró una vez más”, se escucha decir en la transmisión.
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