La justicia colombiana emitió un contundente fallo contra la violencia de género al imponer una pena de 21 años y 4 meses de cárcel a un hombre de 56 años por el intento de asesinato de su compañera sentimental. Los hechos, ocurridos en julio de 2023, evidencian un brutal ataque por celos y control.
BUENAVENTURA – En un veredicto que refuerza la lucha contra la violencia hacia la mujer, un hombre fue condenado a cumplir más de 21 años de prisión en un centro carcelario por su responsabilidad en el intento de feminicidio agravado de su pareja. La sentencia fue posible gracias a las pruebas técnicas y testimoniales recolectadas y presentadas por la Fiscalía General de la Nación, que lograron demostrar la saña y la intención homicida del agresor.
Los hechos que llevaron a esta condena se remontan al 13 de julio de 2023, en la vereda Villa Stella del corregimiento Bajo Calima, en la zona rural de Buenaventura. Según lo establecido en el juicio, la tragedia comenzó con una simple petición: la víctima necesitaba dinero para trasladarse al casco urbano del distrito. Esta solicitud desató la ira del hoy condenado, quien, en un acto de control y violencia, respondió golpeándola brutalmente con un objeto contundente.
El ataque no se detuvo allí. El hombre, en un escalofriante ejercicio de dominio, amarró a la mujer y la encerró en la vivienda, privándola de su libertad. Horas después, en un acto que evidencia el ciclo de la violencia, el agresor la obligó a cocinarle. La negativa de la mujer, aún bajo shock y sometida, motivó una nueva y más grave agresión: esta vez, el hombre la atacó con un arma blanca en repetidas oportunidades, con la clara intención de acabar con su vida.
Tras el brutal episodio, la víctima logró sobrevivir y reportar los hechos. El 12 de diciembre de 2023, servidores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, en una operación coordinada con la Armada Nacional, lograron capturar al sujeto en la misma vereda donde ocurrieron los hechos.
La Fiscalía lo imputó por los delitos de feminicidio agravado en grado de tentativa y lesiones personales, cargos que fueron aceptados en juicio. La jueza, al leer el fallo, impuso una pena total de 21 años y 4 meses de prisión, la cual deberá ser cumplida efectivamente en un centro carcelario, sin beneficio de prisión domiciliaria por su edad.
Esta condena es vista como un mensaje firme de las autoridades judiciales frente a los crímenes de violencia intrafamiliar y de género, particularmente en zonas rurales donde el acceso a la justicia puede ser más complejo. Demuestra que los actos de violencia machista, basados en el control y la posesión, tendrán consecuencias severas conforme a la ley.