Buenaventura, el principal puerto de Colombia sobre el Pacífico, enfrenta una nueva crisis de movilidad que ha golpeado severamente su economía local y sus operaciones logísticas. Los bloqueos en la vía de acceso, realizados por transportadores de carga durante el último fin de semana, dejaron pérdidas millonarias e interrupciones en la cadena de suministro, afectando desde pequeños comerciantes hasta grandes operaciones portuarias.
Según reportes de los gremios locales, el comercio sufrió pérdidas superiores a los $1.200 millones de pesos por cada día de bloqueo. Los más afectados fueron los tenderos, pequeños comerciantes y restaurantes, que no solo vieron caer sus ventas en un fin de semana clave, sino que también enfrentaron desabastecimiento de productos y la falta de gas para operar.
Javier Ocampo Quintero, presidente de la Cámara de Comercio y de la Asociación de Comerciantes del Distrito, destacó la gravedad de la situación: “Las pérdidas son incalculables. Los comerciantes son el mayor empleador de Buenaventura, y esto ocurrió cuando más turistas llegan a las playas, afectando también al sector turístico”. La paralización en un momento de alta afluencia de visitantes agravó las pérdidas en un sector ya vulnerable.
Más allá del comercio interno, el corazón económico de la región, su puerto, sufrió serias afectaciones. Se estima que entre 2.000 y 2.500 tractomulas dejaron de entrar y salir con carga de importación y exportación. Los retrasos en la carga y descarga de contenedores generaron un efecto dominó: los transportadores se vieron obligados a esperar hasta tres días, asumiendo costos adicionales de alojamiento y alimentación, lo cual encarece la logística y perjudica la competitividad del puerto.
“La demora en la entrega de los contenedores es el problema central y ese es el justo reclamo de los camioneros”, explicó Quintero, reconociendo la complejidad del conflicto que subyace a las protestas.
Los comerciantes señalaron que el sector de El Gallinero se convierte en un punto crítico cada que hay interrupciones. La falta de una infraestructura adecuada, como un puente o una vía alterna, hace que el flujo de vehículos pesados colapse rápidamente ante cualquier bloqueo, evidenciando una vulnerabilidad estructural que trasciende la protesta puntual.
Los bloqueos en Buenaventura han puesto en evidencia la fragilidad de su economía, que depende tanto de la dinámica portuaria como del comercio y turismo local. Mientras los transportadores exigen soluciones a sus reclamos, la ciudad enfrenta el desafío urgente de mejorar su infraestructura vial y generar mecanismos de diálogo que prevengan estos parálisis, los cuales terminan costándole millones a toda una comunidad y al país. La situación exige una respuesta integral que atienda las demandas del sector transportador sin sacrificar la vitalidad económica del Distrito Especial.