Bajo un cielo gris y una lluvia constante que no amainó su determinación, al menos un centenar de personas transformó su dolor en una poderosa muestra de solidaridad y exigencia. Este lunes 15 de septiembre, las calles de Buenaventura fueron el escenario de una conmovedora caminata y velatón en memoria de Alan Josué, el joven universitario cuyo asesinato conmocionó a la ciudad portuaria.
La marcha, un río de paraguas y antorchas simbólicas, inició en la Bomba El Bolívar, en el sector del Continente Pailón, y avanzó en un recorrido cargado de emotividad hasta llegar a la Universidad del Pacífico. Ese lugar, que fuera testigo de los sueños y triunfos deportivos de Alan, se convirtió en el epicentro de un último adiós. Allí, donde Alan se destacó como miembro de la selección de fútbol de la institución y representó con orgullo a su universidad en los juegos de Ascun, compañeros, docentes, familiares y amigos unieron sus voces en un solo coro que clamaba por justicia.
Con velas encendidas que desafían la oscuridad y la indiferencia, la comunidad no solo honró la memoria de un estudiante ejemplar, sino que elevó un mensaje contundente de rechazo a la violencia que sigue ensangrentando a Buenaventura. La velatón trascendió el duelo individual para convertirse en un grito colectivo por todas las víctimas de la violencia en el distrito, uniendo a la ciudadanía en una sola voz que exige paz, seguridad y el fin de la impunidad.
El acto, más allá de su simbolismo, demostró la fortaleza de una comunidad que se niega a ser rendida por el miedo y que, desde la memoria de sus jóvenes, construye la esperanza de un futuro diferente para Buenaventura.