El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha anunciado una polémica medida comercial que elimina los aranceles a la importación de 19 insumos críticos para los sectores de confección y marroquinería. La decisión, que estará vigente por los próximos dos años, aplica para productos provenientes de países que no tienen acuerdos comerciales con Colombia.
La medida ha generado un intenso debate entre el Gobierno, que la defiende como un motor para la competitividad, y los gremios industriales, que alertan sobre sus potenciales efectos devastadores en la cadena productiva local.
Desde el Ejecutivo, se argumenta que la eliminación de estos aranceles busca reducir los costos de producción para los empresarios de la confección y la marroquinería. Al permitir el ingreso de materias primas y telas sin impuestos, se espera que las empresas nacionales puedan acceder a insumos más baratos, aumentando así su competitividad tanto en el mercado interno como en el internacional. La medida se enmarca en una estrategia más amplia de fortalecer la industria manufacturera nacional.
Sin embargo, la medida ha encendido las alarmas en sectores clave de la industria. Gremios como la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) han levantado la voz, advirtiendo sobre riesgos graves que, a su juicio, podrían superar con creces los beneficios.
La principal preocupación se centra en la eliminación del arancel para la hilatura. Javier Díaz, presidente de Analdex, lanzó una contundente advertencia: “Nos preocupa el 0% de arancel en la hilatura, porque eso puede significar la desaparición de las pocas hilanderías que quedan en Colombia”.
La desaparición de estas hilanderías no sería un problema aislado. Según los analistas, esto desencadenaría un efecto dominó con consecuencias críticas:
- Pérdida de soberanía productiva: Colombia quedaría sin la capacidad de producir hilos de origen nacional, haciendo a toda la cadena textil-confección dependiente al 100% de insumos importados.
- Incumplimiento de normas de origen: Este es el punto más delicado. Para que las confecciones colombianas puedan exportarse a Estados Unidos bajo los beneficios arancelarios del TLC, deben cumplir con estrictas normas de origen que, entre otros requisitos, exigen el uso de hilos fabricados en la región.
- Pérdida de competitividad en EE. UU.: Sin hilos de origen nacional, la industria colombiana de confección no podría cumplir con esta norma, perdiendo el acceso preferencial al mercado estadounidense y haciendo sus productos menos competitivos por el pago de aranceles.
El debate queda servido. Por un lado, el Gobierno apuesta por una medida que abarata costos de manera inmediata para un eslabón de la cadena (confeccionistas). Por el otro, los gremios alertan que esta decisión podría sacrificar un eslabón fundamental aguas arriba (hilanderías), poniendo en jaque la capacidad de exportación de todo el sector a su mercado más importante.
Los próximos meses serán cruciales para determinar si la medida logra su objetivo de impulsar la competitividad sin causar el colapso de la producción nacional de hilos y algodón, o si, por el contrario, se convertirá en un boomerang que debilitará estructuralmente la industria textil y de confecciones colombiana.

