En promedio, cada colombiano recibió 1.390 comunicaciones no deseadas al mes; la desconfianza digital se instala como nueva normalidad.
Durante 2025, millones de colombianos modificaron radicalmente su forma de atender el teléfono. Lo que antes era una llamada publicitaria ocasional se transformó en una verdadera avalancha de comunicaciones no deseadas que terminó por erosionar la confianza en el uso del dispositivo móvil.
De acuerdo con el más reciente reporte de la plataforma de identificación telefónica Truecaller, Colombia registró cerca de 16.600 millones de llamadas spam durante 2025, lo que representa un alarmante aumento del 70% frente a las cifras de 2024. En términos mensuales, esto equivale a aproximadamente 1.390 millones de llamadas no deseadas cada mes, una radiografía que evidencia cómo esta problemática sigue en escalada sin señales de desaceleración.
Las cifras, además de dimensionar el volumen de la crisis de acoso telefónico comercial, revelan un fenómeno colateral de mayor calado: el impacto psicológico y social sobre los usuarios. Cada vez son más los colombianos que prefieren no contestar llamadas de números desconocidos, incluso cuando detrás de esas líneas podrían encontrarse comunicaciones legítimas como citas médicas, ofertas laborales o notificaciones bancarias. La desconfianza digital se ha instalado como parte de la rutina cotidiana.
Expertos consultados atribuyen este crecimiento explosivo a la masificación de herramientas automatizadas de marcación, la compra y venta no regulada de bases de datos personales y una débil capacidad de control frente a campañas masivas de telemercadeo que operan al límite de la legalidad. A esto se suma la sofisticación de los llamados “spamers” que utilizan inteligencia artificial y enmascaramiento de números para evadir los filtros tradicionales.
Ante este panorama, las autoridades y expertos en ciberseguridad han reiterado una serie de recomendaciones esenciales para que los ciudadanos protejan su información y minimicen riesgos:
- Utilizar aplicaciones de identificación de llamadas que alerten en tiempo real sobre números reportados como spam.
- No devolver llamadas a números desconocidos, especialmente aquellos que solo suenan una vez.
- Desconfiar de ofertas que prometen beneficios inmediatos o premios que requieren algún tipo de pago anticipado.
- Verificar cualquier propuesta directamente con la entidad oficial utilizando los canales de contacto registrados en fuentes confiables.
- Nunca compartir códigos de verificación, datos bancarios o información personal por vía telefónica.
- Bloquear y reportar números sospechosos para contribuir a las bases de datos colaborativas de prevención.
A pesar de los esfuerzos regulatorios y las campañas de sensibilización, las cifras demuestran que el fenómeno del spam telefónico continúa en franco crecimiento. La industria del telemercadeo defiende su derecho a contactar potenciales clientes, pero los usuarios advierten que la línea entre la oferta comercial legítima y el acoso se ha desdibujado por completo.
Mientras las entidades de control avanzan en la actualización normativa, la recomendación unánime sigue siendo la prevención individual. En un país donde el teléfono pasó de ser una herramienta de conexión a un campo minado de intentos de estafa, la regla de oro empieza a ser una: si no conoce el número, mejor no contestar.