El tradicional Bunde Marcial, evento central del primer día, se vio empañado por reportes de hurtos y riñas, generando preocupación entre los asistentes y un llamado a las autoridades.
BUENAVENTURA – La primera jornada del Festival Folclórico de Buenaventura, celebración que debería ser un despliegue de la riqueza cultural y la alegría del Pacífico colombiano, se vivió este año con un sabor agridulce. Mientras los ritmos del Bunde llenaban el aire, la sombra de la inseguridad se cernió sobre las festividades, dejando a su paso un sentimiento de inquietud entre los asistentes.
La jornada inició con un hecho delictivo que alertó a la comunidad. En las inmediaciones del barrio John F. Kennedy, y a plena luz del día, fueron hurtadas dos motocicletas. Este incidente, ocurrido incluso antes de que las actividades culturales comenzaran en su totalidad, marcó un preocupante precedente para el día.
A pesar de este contratiempo inicial, la celebración del Bunde, acto central que rinde homenaje a las tradiciones afrocolombianas, logró congregar a una multitud. Sin embargo, la alegría de la fiesta se vio interrumpida en varias ocasiones. Según reportes de asistentes y versiones extraoficiales, se registraron múltiples riñas en el desarrollo del evento. Estos altercados, cuyas causas y magnitud exacta se desconocen, crearon momentos de pánico y desorganización, interrumpiendo la armonía de la festividad y dejando un “sin sabor” entre los participantes.
El ambiente entre muchos de los asistentes fue de decepción y preocupación. “Uno viene a disfrutar de la cultura, a bailar y a compartir en familia, pero estos hechos nos obligan a estar pendientes de otra cosa. Da miedo y nos quita la tranquilidad”, expresó una testigo que prefirió mantener su nombre en reserva.
La sensación generalizada fue la de una seguridad insuficiente para el control de una aglomeración de tal magnitud. La comunidad espera que los sucesos de este primer día no se repitan en los siguientes.
Ante estos hechos, surge un clamor generalizado para que la Administración Distrital y las fuerzas de seguridad se pronuncien de manera clara y contundente. Los ciudadanos y organizaciones comunitarias exigen no solo un parte tranquilizador, sino también el anuncio de medidas concretas y efectivas para los próximos días del festival.
Se espera que se refuerce el pie de fuerza, se implementen operativos de control más estrictos en los accesos y alrededores del evento, y se establezcan protocolos de reacción rápida para disuadir y responder a actos delictivos y altercados. El objetivo es claro: garantizar que la fiesta, el folclor y la paz sean los únicos protagonistas, evitando a toda costa “hechos que lamentar”.
Mientras Buenaventura se prepara para continuar con su festival, la mirada está puesta en sus gobernantes y autoridades, de quienes depende transformar la incertidumbre del primer día en una celebración segura y memorable.