Bogotá, D.C. – En una decisión que redefine el panorama de las telecomunicaciones en Colombia, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) dio su aval final a la integración entre Tigo y Movistar. Sin embargo, la luz verde no fue en blanco: llegó cargada de una serie de condicionamientos estrictos diseñados para evitar que el nacimiento de este nuevo megaoperador perjudique la competencia y a los usuarios.
Este proceso, que se venía estudiando desde enero de 2024, culmina con la creación de una entidad de gran envergadura en el sector, una fusión que había generado alertas entre otros competidores. La aprobación se produjo a pesar de las fuertes objeciones planteadas por varios sectores, incluida la operadora WOM.
Precisamente, el 13 de noviembre, WOM dirigió una carta abierta al presidente Gustavo Petro advirtiendo que esta integración, lejos de fortalecer la competencia, crearía “una estructura de mercado altamente concentrada”. Entre los riesgos señalados por la compañía se mencionaban un posible aumento en los precios para el consumidor, una reducción en la inversión de cobertura, la ampliación de la brecha de conectividad y el aumento de las desigualdades territoriales.
Ante estas preocupaciones, la SIC impuso condiciones específicas para mitigar los riesgos anticompetitivos. De acuerdo con el documento de la Superintendencia, algunas de las reglas de juego para el nuevo operador integrado son:
- Garantizar acceso mayorista a la RAN: Deberá permitir que otros operadores, incluida WOM, utilicen su red de acceso radioeléctrico, un elemento crucial para la prestación del servicio.
- Limitar prácticas comerciales agresivas: Queda prohibido implementar ofertas comerciales que puedan interpretarse como prácticas predatorias o de exclusión para eliminar competidores.
- Supervisión externa: Todos los ajustes contractuales que el operador realice con terceros estarán bajo la vigilancia de un auditor externo y de la SIC misma, asegurando transparencia.
La fusión Tigo-Movistar es el movimiento más significativo en un sector que ha experimentado una profunda reconfiguración. La operación consolida la red compartida que ambas empresas acordaron crear el año pasado para mejorar la calidad del servicio en más de 900 municipios.
Este megacuerdo surge en un contexto donde la situación de WOM era vista como delicada, lo que preveía un escenario con solo dos actores dominantes: Claro y el nuevo gigante resultante de la fusión. Con estas condiciones, la SIC busca equilibrar la balanza, permitiendo la integración pero estableciendo salvaguardas para mantener un ecosistema competitivo en beneficio de los colombianos.