En un giro diplomático significativo, los presidentes Gustavo Petro de Colombia y Donald Trump de Estados Unidos sostuvieron este miércoles 7 de enero su primera conversación directa, una llamada telefónica de aproximadamente 45 minutos que marca un posible punto de inflexión tras un año cargado de fuertes tensiones bilaterales.
El diálogo, confirmado por la Dirección Administrativa de Presidencia (Dapre) y reportado por medios nacionales, se produjo en un contexto de máxima fricción, días después de la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por fuerzas de su propio país y en medio de manifestaciones convocadas por Petro en Colombia para defender la soberanía nacional frente a las amenazas de la administración Trump.
El propio presidente Petro reveló, durante su intervención en la concentración en la Plaza de Bolívar de Bogotá, el impacto inmediato de la conversación. Reconoció que su discurso inicial preparado para la protesta “era más duro”, pero que el contacto con Trump lo llevó a suavizar su tono. “No hay enemistad con Trump”, afirmó el mandatario colombiano, asegurando que ni él ni Colombia son enemigos de ninguna nación.
Desde Washington, el presidente Trump respondió con un comentario conciliador en la red social Truth Social, calificando la conversación como “un gran honor” y expresando su esperanza de reunirse con Petro próximamente.
La llamada busca romper el hielo después de una sucesión de conflictos públicos que deterioraron gravemente la relación:
- Enero de 2025: Tensión por deportaciones de migrantes colombianos.
- Mediados de 2024: Críticas de EE.UU. a la “inacción” contra cultivos de coca.
- Julio de 2025: Protestas de Colombia por despliegue de buques estadounidenses en el Caribe, considerados una violación a la soberanía.
- Septiembre de 2025: Descertificación de Colombia en la lucha antidrogas por parte de EE.UU.
- Octubre de 2025: Inclusión del presidente Petro en la Lista Clinton por presuntos nexos con el narcotráfico.
La crisis escaló el pasado 3 de enero, tras el bombardeo en Venezuela y la captura de Maduro, hechos que Colombia condenó. Trump respondió entonces con amenazas veladas de una posible “operación” en territorio colombiano.
Mientras las calles de Colombia se llenaban de manifestantes rechazando la injerencia de Trump y defendiendo a Petro de las acusaciones, figuras políticas colombianas recibieron con cauteloso optimismo el diálogo presidencial. Tanto el candidato Juan Manuel Galán como la excanciller María Emma Mejía celebraron el gesto de optar por el contacto directo y franco.
La llamada de 45 minutos abre una nueva fase, incierta pero necesaria, en una de las relaciones bilaterales más críticas y observadas de la región. Si bien no resuelve las profundas diferencias, establece un canal de comunicación que muchos consideraban fracturado y necesario para evitar una escalada mayor. El reto ahora será traducir este primer contacto en una gestión de los desacuerdos que preserve la soberanía y la estabilidad.