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Cierre del muelle turístico de Buenaventura: empresarios exigen diálogo y certezas sobre nuevo embarcadero

by Luisa Navia

Buenaventura, Valle del Cauca – La mañana de este martes, el muelle turístico de Buenaventura amaneció con sus accesos bloqueados y sin actividad. Empresarios del sector turístico, hoteleros, armadores y lancheros decidieron tomar esta medida de protesta como una forma de visibilizar su creciente preocupación ante la falta de claridad en torno al funcionamiento del nuevo embarcadero turístico que se proyecta en la ciudad.

Lo que comenzó como una jornada laboral más se convirtió en un paro simbólico pero contundente: ningún tour operó, ninguna embarcación transportó turistas y los comercios cercanos sintieron el impacto de inmediato. La decisión, según los manifestantes, no fue tomada a la ligera, sino como un último recurso para llamar la atención de las autoridades.

Los representantes del gremio turístico y marítimo aseguran que, a pesar de los avances en la infraestructura del nuevo embarcadero, no han recibido información concreta sobre aspectos fundamentales para su operación diaria:

  • ¿Quién administrará el nuevo muelle?
  • ¿Bajo qué condiciones podrán operar los actuales prestadores de servicios?
  • ¿Cuáles serán los costos de uso y las tarifas que deberán asumir?
  • ¿Habrá espacios reservados para los operadores locales o primará la gran inversión externa?

“Llevamos meses preguntando y no obtenemos respuestas. No sabemos si vamos a poder trabajar, si nos van a desplazar o si el nuevo muelle será solo para grandes empresas. Nosotros vivimos de esto, y no podemos planear sin información”, manifestó uno de los lancheros que participó en el cierre.

Los empresarios y trabajadores del turismo en Buenaventura, uno de los destinos más importantes del Pacífico colombiano, elevaron un pliego de peticiones que resume sus principales demandas:

  1. Participación activa en las decisiones: exigen ser incluidos en las mesas de trabajo donde se definan las reglas de operación del nuevo embarcadero, ya que son ellos quienes conocen las dinámicas reales del sector.
  2. Garantías para la continuidad de sus actividades: piden que no se les excluya ni se les margine del nuevo esquema, y que se respeten sus fuentes de ingreso.
  3. Espacios de diálogo efectivo: solicitan una mesa de concertación con las autoridades locales y departamentales, así como con los inversionistas del proyecto, para resolver todas las inquietudes pendientes.
  4. Información clara y oportuna: demandan que se socialice el cronograma, los requisitos y las condiciones de acceso antes de que el nuevo embarcadero entre en funcionamiento.

“No estamos en contra del progreso. Al contrario, queremos que Buenaventura crezca como destino turístico. Pero el progreso no puede ser a costa de los que hemos construido esta actividad con esfuerzo y trabajo diario”, agregó un hotelero del sector.

El cierre del muelle turístico no solo afecta a los manifestantes, sino también a cientos de turistas nacionales y extranjeros que llegan a Buenaventura buscando disfrutar de sus playas, su gastronomía y sus paisajes. En temporada baja, el movimiento ya es limitado; una protesta de esta naturaleza puede traducirse en pérdidas económicas significativas para toda la cadena de valor: restaurantes, artesanos, guías, transportadores y comerciantes en general.

Además, la ciudad enfrenta el reto de posicionarse como un destino seguro y atractivo en el Pacífico, y situaciones como esta pueden enviar señales contradictorias a los mercados turísticos internacionales.

Por ahora, los manifestantes anunciaron que permanecerán en estado de alerta y que el cierre del muelle se mantendrá hasta que reciban respuestas claras de las autoridades competentes. Fuentes del sector indicaron que esperan que en las próximas horas se habilite una reunión con representantes de la Alcaldía de Buenaventura, la Gobernación del Valle y los inversionistas responsables del proyecto.

“Queremos diálogo, no confrontación. Estamos dispuestos a sentarnos a hablar, pero necesamos que nos escuchen. Si no hay respuesta, las medidas podrían escalar”, advirtió un vocero del gremio.

La Alcaldía de Buenaventura aún no se ha pronunciado oficialmente sobre la protesta, aunque fuentes no oficiales señalan que ya se están evaluando los pasos a seguir para atender el llamado del sector.

Lo que ocurre en Buenaventura es más que un cierre temporal de un muelle. Es el reflejo de una tensión recurrente en muchas regiones de Colombia entre el desarrollo de megaproyectos y la sostenibilidad de las economías locales. La clave estará en la capacidad de las autoridades para tender puentes de confianza y garantizar que el nuevo embarcadero sea un motor de inclusión y no de exclusión.

El turismo en el Pacífico tiene un potencial inmenso, pero no puede construirse sobre la incertidumbre ni sobre el silencio institucional. La pelota está ahora en el tejado de los tomadores de decisiones.

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