Cuatro reclusos, presuntamente líderes de un grupo delincuencial, habrían exigido millones de pesos a otros internos bajo amenazas. Las capturas se realizaron el 18 de agosto.
Buenaventura, Valle del Cauca. – En un golpe a las actividades delictivas que se gestan al interior de los centros penitenciarios, la Fiscalía General de la Nación, con apoyo del Gaula de la Policía Nacional, logró la captura de cuatro hombres que, desde su reclusión en un centro carcelario transitorio de Buenaventura, presuntamente orchestaban una red de extorsión contra otros internos.
Los investigados, identificados como Wilmar Daniel Riascos Urbano, Wilber Ruiz Angulo, Miller Fabián Mosquera Riascos y Héctor Alfredo Grueso Riascos, fueron presentados ante un juez de control de garantías por un fiscal de la Seccional Valle del Cauca, quien les imputó el delito de extorsión agravada.
De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía, los hechos ocurrieron entre los meses de marzo y abril del presente año. Los ahora procesados se autoproclamaron como “jefes de patio” y, actuando en nombre de una estructura delincuencial, iniciaron una campaña de intimidación. Su método consistía en aproximarse a otras personas privadas de la libertad para exigirles pagos de hasta 10 millones de pesos.
La modalidad de extorsión evidenciaba un patrón de coerción. Los acusados no solo amenazaban a las víctimas, sino que las obligaban a contactar directamente a sus familiares y amigos desde dentro de la prisión. En esas llamadas, bajo presión, los internos pedían a sus seres queridos que realizaran transferencias bancarias a cuentas controladas por los mismos extorsionadores, financiando así sus actividades ilegales y generando un clima de terror dentro del penal.
Tras meses de recopilación de evidencias y el desarrollo de la investigación, el Grupo Gaula de la Policía Nacional materializó las órdenes de captura en contra de los cuatro implicados el pasado 18 de agosto, dentro del mismo centro de reclusión donde operaban.
Con esta acción, las autoridades buscan desarticular las cadenas de mando y las dinámicas criminales que se reproducen en las cárceles, garantizando la seguridad de los internos que son víctimas de estos grupos y enviando un mensaje contundente de que el delito no queda impune, incluso cuando se planifica desde behind bars.
Los procesados permanecerán a la espera de su audiencia de legalización de captura y medida de aseguramiento, mientras la Fiscalía avanza en el proceso en su contra.

